MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
El reggaeton es el género musical que más debate genera. Hay quién dice no soportar este tipo de música, hay quien se desentiende pero se sabe todos los estribillos, y hay quien se despierta perreando con los auriculares puestos. Sea como sea, todos estamos de acuerdo en que hay algunos artistas que han marcado un antes y un después en la música urbana, uno de los cuales es J Balvin. El colombiano se subió anoche al escenario del Pavelló Olimpic de Badalona ante 6.700 asistentes para ofrecer el primero de sus dos conciertos en España del tour ‘Que bueno volver a verte’. Lo hizo sobrado, pero entregado al máximo para satisfacer a todos los públicos. “Vamos a Fucking Romperla”, sentenció nada más empezar.
El artista salió en medio de una plataforma elevada pronunciando las primeras palabras de Mi Gente, para seguir con Colmillo y Dientes. Como diría uno que yo me sé… “Dientes, dientes, que es lo que les jode”. Esa fue la actitud de José Álvaro Osorio Balvin durante toda la noche. Primero lució un traje plateado, dejando intuir la estética futurista y espacial que preside el show al completo, y se cambió dos veces de vestuario, llegando finalmente a mostrar su tatuado torso.
Acompañado de un equipo de seis bailarines y un par de DJ’s detrás de la mesa de mezclas, fue interpretando sus mayores éxitos. ¿Quizá no caben tantas canciones en un concierto de una hora y media? Pues las cortamos y hacemos un medley gigante para el disfrute de los asistentes. Que se note que tiene muchos temas a modo featuring o remix con otros artistas.
Habló poco, pero no tardó en pronunciar «¿Dónde están las solteras?», recibiendo un griterío femenino por respuesta. Eso sí, interactuó con las primeras filas e incluso leyó algunos carteles, y agradeció a “su gente” de Latinoamérica y España el apoyo. Reggaeton, Loco contigo, Con altura, Blanco, X, 6AM, Contra la pared y Ay vamos se respaldaban por el cuerpo de baile y una dinámica completamente digital al más puro estilo TikTok. Pantallas, luces, miradas a cámara, grabaciones verticales, música, coreografías… muy mainstream. Lo que hay que destacar es que Balvin afina y canta en directo sin autotune, algo cada vez más difícil en los artistas urbanos hoy en día.
Como en cualquier concierto, es casi obligatorio bajar los vatios y relajar un poco el ambiente. Balvin lo hizo con La canción y No me conoce, aunque el momento musicalmente más interesante surgió cuando un conjunto de cuerda interpretó Rojo mientras un corazón animado complementaba la escena “góspel”. Después, invitó a dos chicas al escenario para cantar Otra vez y Qué pretendes, y prosiguió juntando Azul, Quiero repetir, No es justo y Poblado.
En ese momento, la temperatura estaba al máximo en el ambiente, pero aun faltaban I like it, Amarillo, Safari, Ginza, Ahora dice o Qué más pues. Para completar el amplio espectro de colores y sentimientos que Balvin presentó, la electrónica hizo acto de presencia al turno de RITMO, Qué calor e In da getto, listas para una traca final llena de confeti y con la coronación de esa especie de ovni tan galáctico en el que se monta el protagonista durante la gira. Queda demostrado quien manda en la ‘latino gang’
Texto: Gemma Ribera
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