MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
Camilo regresó el 3 de junio al Palau Sant Jordi de Barcelona dos años después de su último concierto. Lo hizo para presentar Cuatro, el disco que lanzó hace un mes. Lleno de temas bailables y románticos y con sonido más tropical y menos urbano, este álbum ha tenido buena crítica y parece que con Nuestro lugar feliz tour, el colombiano sigue metiéndose al público en el bolsillo.
El cantante y compositor se dio a conocer en 2007 cuando ganó la versión colombiana de Factor Xs. A partir de ahí, prefirió trabajar para otros artistas y escribir para Becky G, Bad Bunny o Sebastián Yatra. Visto el éxito, hace cuatro años que publicó su exitoso primer disco Por primera vez con sus propias canciones, el cual contó con las colaboraciones de Christian Nodal, Pedro Capó y Shakira. Desde entonces, su nombre se ha convertido en un habitual de las listas de éxitos y ha ido de gira por los países más importantes de España y Latinoamérica.
La puntualidad vale oro, y nada más apagarse las luces, apareció Camilo con su pronunciado bigote, su amplia sonrisa y su conjunto de ropa cómoda. A lo largo de casi dos hora fue paseándose por el escenario principal y el otro situado al final de la pista, pudiendo ver cada uno de sus movimientos gracias a dos grandes pantallas laterales. Abrió el concierto con Bebé, y para introducir la canción hizo uso de un audio de su hijo diciendo “Con todos ustedes mi papá, Camilo”.Acto seguido interpretó Aeropuerto, KESI, Una vida pasada, No se vale y Pegao. Casi sin pausa, pero con mucho ritmo, luz, color y buen rollo.
Con el fin de meter todos los temas posibles en un corto espacio de tiempo, tiró de medley con Contigo voy, No te vayas, Despeinada, Tattoo, La boca y Desconocidos. El artista inició en ese momento un recorrido por el pasado y el presente, con algún que otro discurso de ánimo y de amor de por medio. Corazón de hojalata, El mismo aire o Millones tampoco faltaron en el repertorio.
Hubo adaptaciones y anécdotas, como por ejemplo el cambio en la introducción de Gordo. La historia de esta canción trae cola, pues como el propio Camilo ha contado en alguna ocasión, se inspiró en una situación vivida en las redes sociales sobre una antigua pareja a quien vio dedicarle su mismo apodo cariñoso al que tenían cuando estaban juntos. En Barcelona, fue Dani, su guitarrista, quién confesó que su ex llamaba a la actual pareja “butifarrita”, igual que se decían ellos. Claro, este mote en la capital catalana va con segundas, ya que así se llama el famoso gesto de la “peineta”.

La diversión siguió con Tutu y Favorito y, para sorpresa de algunos, su fiel compañera de vida Evaluna salió al escenario embarazadísima para cantar juntos Plis, Por primera vez e Índigo. Guitarra en mano y acompañado por la energía de sus músicos, encaró la recta final al turno de Una canción de amor para La Pulga, 5:24, Medialuna y su famosa Vida de rico. “La Tribu” catalana vivió el show como una auténtica fiesta y él se marchó satisfecho y con el corazón lleno.
Texto: Gemma Ribera
© COMOexplicARTE
