MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
A veces basta con un primer golpe de sintetizador para que una plaza entera se transforme. El festival Alma Occident había agotado entradas para el concierto de Fangoria. Alaska y compañía aún no habían salido aún al escenario, pero algo nos decía que lo que estábamos a punto de vivir este 8 de julio no sería un simple repaso de éxitos, sino una fiesta electrónica con sabor a memoria y ganas de futuro.
Desde el Espacio Village, donde el atardecer caía entre cervezas y el “anti-karaoke” gamberro de Rachel Arieff, hasta el centro del Poble Espanyol, el público se fue agrupando con energía contenida. Y entonces, casi como un guiño surrealista, Ilarié de Xuxa sonó como última pista de calentamiento. El humor, la ironía y la cultura pop se aliaban con la noche. Sonaron las campanas del Ángelus. El juego comenzaba.
Nacho Canut y Rafa Spunky tomaron posiciones discretamente y, entre luces y humo, apareció Alaska, resplandeciente como siempre, para arrancar con Carne, huesos y tú. A partir de ahí, lo que siguió fue una secuencia sin respiro de remezclas trepidantes: Momentismo absoluto, Mi burbuja vital, Electricistas o Un poco todo mutaron en hits para una pista de baile imaginaria que, sin embargo, todos estábamos pisando con los pies bien reales.
La actuación de la invitada Tavi Gallart, con saxofón en mano y actitud combativa, ofreció una pausa vibrante y reivindicativa: soul, pop y orgullo, todo junto. Su La rara eres tú se convirtió en un pequeño manifiesto justo antes de que Fangoria regresara para encarar la segunda parte del show. Más remezclas, más luces, más intensidad: Perlas ensangrentadas, Geometría polisentimental, Historias de amor… todo brillaba con ese filtro tan suyo de electrónica glam y travesura sofisticada.

Con No sé qué me das se encendieron todas las alarmas del baile. Y sin apenas darnos cuenta, ya estábamos en la recta final coreando clásicos como Dramas y comedias o Ni tú ni nadie. Fangoria se retiró unos minutos, pero la plaza seguía vibrando. El bis, por supuesto, llegó. Y lo hizo por todo lo alto: A quién le importa y El rey del glam, con todo el equipo sobre el escenario, despidieron una noche que será difícil de olvidar.
Puede que Fangoria no inventara la nostalgia bailable, pero sabe actualizarla como nadie. En su directo, hay tanta fiesta como memoria, tanto artificio como sinceridad. El Alma Occident Festival 2025 continúa, pero para muchos, la cumbre emocional ya se vivió con ellos.
Gemma Ribera
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