MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
Hay conciertos que se viven con el cuerpo, y otros que se quedan grabados en el alma. El de Aitana este sábado en el Estadi Olimpic Lluis Companys tuvo un poco de ambas cosas. La catalana inauguró su Metamorfosis Season en Barcelona, rodeada de 48.000 fans entregados y una producción de estadio a la altura de cualquier diva internacional. Fue un show impactante, meticuloso y ambicioso, aunque no del todo cálido en lo emocional.
Desde las primeras horas de la tarde, miles de seguidores —la mayoría jóvenes, algunos padres acompañantes e incluso curiosos del fenómeno pop— comenzaron a ocupar sus asientos en el estadio. La encargada de abrir la noche fue Julieta, quien conectó con facilidad con el público antes de que Aitana saliera a escena con 6 de febrero y Superestrella, dos de las joyas de Cuarto azul. Todo estaba perfectamente medido desde el minuto uno: el vestuario, la iluminación, las transiciones… y también el reloj. Aitana se mostró profesional, concentrada y algo contenida, sin muchos desvíos emocionales ni momentos de improvisación. El concierto debía acabar a las 23:00 h en punto, y así fue.
El montaje, eso sí, fue espectacular. Un escenario imponente con pantallas enormes y una pasarela en forma de mariposa, el emblema visual de la gira. Aunque su altura terminó siendo un arma de doble filo: parte del público de front stage, que había pagado entradas premium, se quejó durante la prueba de sonido por la escasa visibilidad, algo difícil de aceptar en zonas privilegiadas. También algunas gradas laterales sufrieron problemas de sonido al principio del show, pero estos se solventaron con rapidez.
El repertorio, con casi 40 canciones, fue un repaso completo por sus cuatro etapas discográficas: Spoiler, 11 Razones, Alpha y Cuarto azul. No faltaron Teléfono, Popcorn, Mariposas, Segundo intento o Presiento, y hubo espacio también para reencuentros históricos y colaboraciones muy aplaudidas. Ana Guerra subió al escenario para revivir Lo malo, tema que no interpretaban juntas desde 2018, mientras que Josep Montero de Oques Grasses interpretó con Aitana La gent que estimo, antes de salir corriendo hacia su propio concierto en Salou. Uno de los momentos más emotivos fue la aparición de Pep Sala, miembro de SAU, para cantar juntos la mítica Boig per tu.

En el bloque más introspectivo del show brillaron algunas de las canciones con letras marcadas por sus relaciones anteriores. Vas a quedarte, Con la miel en los labios, Cuando hables con él, No te has ido y ya te extraño o Duele un montón despedirme de ti conectaron con un público que, entre lágrimas, se sabía cada verso. Música en el cielo, cantada desde la grada, captó toda la atención.
Al turno de Mon Amour, Miamor y su polémico baile, Si no vas a volver o Dos Extraños, la temperatura iba subiendo y la emoción se sentía 100% real, aunque contenida. Tal vez por la presión, tal vez por los nervios del debut en estadio, Aitana dejó poco espacio para lo espontáneo. En su lugar, ofreció una entrega profesional y perfectamente orquestada.
La parte más potente de la noche llegó con el tramo de Tu foto del DNI, En el coche, Formentera y sobre todo Pensando en ti, con el estadio convertido en pista de baile y la voz de Aitana flotando sobre luces estroboscópicas mientras las coreografías simulaban una rave. ¡Y no podemos olvidar Las Babys, con la mascota Cat del F.C. Barcelona y muchos amigos sobre el escenario!
La extriunfita, originaria de Sant Climent de Llobregat, no perdió ocasión de agradecer estar actuando en casa, y lo hizo mencionando con cariño al equipo que la acompaña, a su familia, a sus amistades y a cada uno de los seguidores que la han acompañado hasta este gran paso. El cierre fue apoteósico, con La chica perfecta y Conexión psíquica, mientras los fuegos artificiales sellaban una noche única. Aunque no fue un concierto emotivo en exceso, sí fue el paso definitivo de Aitana al formato estadio, algo reservado para muy pocos artistas en España. Y eso, con todo, ya es historia.
Gemma Ribera
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