CINE – NACIONAL – CRÍTICA
En un cine que suele inclinarse por melodramas exagerados o fórmulas previsibles, Mi amiga Eva destaca por su elegancia y solidez interpretativa, aunque con algunas limitaciones. Cesc Gay construye un retrato íntimo de Eva, interpretada magistralmente por Nora Navas. Ella es una mujer que, después de veinte años de matrimonio y dos hijos adolescentes, descubre que la estabilidad no lo es todo y que necesita reconectarse consigo misma. La rutina se disuelve para dar paso a la ilusión, la emoción y la reactivación de sentimientos que creíamos olvidados.
La historia demuestra que la irrupción de una tercera persona no funciona como detonante, sino como revelación. Algunas relaciones pierden fuerza con el tiempo, y admitirlo requiere honestidad y valentía emocional. Gay aborda este tránsito con naturalidad: desprenderse de lo que ya no sirve es difícil, pero necesario para recuperar la chispa vital y volver a jugar con el amor.
El elenco —que incluye a Rodrigo de la Serna, Juan Diego Botto, Àgata Roca, Marian Álvarez, Miki Esparbé, David Selvas, Mercedes Sampietro y Fernanda Orazzi— ofrece interpretaciones auténticas que refuerzan la sensación de cercanía y credibilidad. Más allá del romance, son las amistades de la protagonista las que funcionan como pilares silenciosos. Juntos escuchan, acompañan, ríen y comparten lágrimas, recordándonos que la vida afectiva de una mujer en sus cincuenta también se construye desde el amor propio.
Hay que sumar la ciudad de Barcelona como un personaje más: Sus calles, librerías y rincones cotidianos se transforman en escenarios donde Eva se encuentra y se redescubre. Incluso los pequeños viajes y encuentros fortuitos abren nuevas posibilidades, aportando delicadeza y matices a la narrativa.
El diálogo, entre catalán y castellano, añade realismo sin forzar la trama, y la película avanza con un ritmo medido, combinando humor sutil y reflexión íntima sin caer en artificios. Sin embargo, algunos momentos dramáticos no alcanzan la intensidad necesaria, y los guiños cómicos a veces se quedan a medias, sin provocar las carcajadas esperadas. Esto no empaña la experiencia, pero reduce algo de su fuerza narrativa. Además, la película puede sentirse repetitiva: ciertas ideas reaparecen a lo largo de la historia y, como comedia dramática, no termina de encontrar un tono único que armonice todos sus matices.
¿Por qué verla?
Lo más notable es cómo aborda temáticas poco visibles en pantalla, como la edad adulta femenina y los cambios hormonales de la menopausia. Gracias a la dirección precisa e inteligente de Cesc Gay, la interpretación brillante de Nora Navas y la cuidada ambientación de Barcelona, Mi amiga Eva se mantiene atractiva y conmovedora. Es un retrato honesto y elegante sobre la vida, el amor y el reencuentro personal, que invita a la reflexión y a la identificación del espectador.
Valoración: ★★★★
Texto: Gemma Ribera
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Aquí el tráiler:
