CINE – NACIONAL – CRÍTICA
Ayer, 25 de octubre, el Festival In-Edit de Barcelona acogió la premiere catalana de Hasta que me quede sin voz, el documental que retrata con honestidad y ternura la trayectoria vital y artística de Leiva. El cantante y compositor madrileño acudió al acto acompañado de los directores Lucas Nolla, Mario Forniés y Sepia, además de ver en la sala a los miembros del grupo Sidonie, en una proyección que se vivió entre la emoción, las risas y los aplausos cómplices de un público entregado.
La película, ya en cines desde el 17 de octubre, es una producción original de Movistar Plus+ que se aleja del formato de biografía complaciente para construir un retrato cercano, íntimo y lleno de aristas. En sus 90 minutos de metraje, se condensan más de 500 horas de grabaciones para capturar los dos últimos años de vida del músico, un periodo marcado por giras, dudas y renacimientos.
Desde los primeros acordes en su barrio de Alameda de Osuna hasta la etapa de Pereza, el grupo que lo catapultó junto a Rubén Pozo, el documental recorre los 45 años de Leiva con un pulso narrativo que combina archivo, confidencia y mirada cinematográfica. El artista se muestra sin antifaces: habla de la separación del dúo, del peso de la fama, de la soledad que deja la euforia y, sobre todo, de los problemas de salud. Concretamente, expone su lesión en las cuerdas vocales que lo ha obligado a operarse varias veces.
“Mis amigos Mario, Lucas y Sepia estuvieron porculeando con sus cámaras y registrando la vorágine de mi vida estos dos últimos años”, confesaba el propio Leiva. “De todo eso ha salido un retrato crudo y honesto. En estos tiempos, no es poca cosa”. Esa honestidad es precisamente la que sostiene el filme: un relato sin dramatismos impostados, donde el músico permite que el espectador vea la trastienda del éxito.


Los directores filman a Leiva con la cercanía de quien observa desde dentro. No hay heroísmo, no hay testimonios externos. Solo le vemos y escuchamos a él viviendo momentos de vulnerabilidad y lucidez. Se nos presenta a un artista que ha aprendido que cantar también puede ser un acto de resistencia.
La cinta se acompaña del tema original homónimo, compuesto especialmente para el proyecto, que suena como un manifiesto de supervivencia. Leiva se despide —o tal vez se reafirma— en esa canción que da título al documental: Hasta que me quede sin voz.
En su paso por el In-Edit Festival, el filme dejó una sensación compartida de autenticidad y afecto, confirmando que el madrileño ha sabido transformar sus cicatrices en melodía. En una época de postureo, Leiva demuestra que todavía hay artistas dispuestos a mirar de frente al espejo… aunque se empañe.
Valoración: ★★★★
Texto: Gemma Ribera
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Aquí el tráiler:
