TEATRO – NACIONAL – CRÍTICA
No es la primera vez que vemos a Sharonne sobre un escenario, pero sí es una de esas ocasiones en las que confirma algo esencial: el talento no se repite, se reinventa. The Big Star Show, presentado el pasado 12 de enero en el Teatre Condal de Barcelona, es un espectáculo que juega con la nostalgia sin quedar atrapado en ella y que utiliza el imaginario del Hollywood clásico como trampolín para hablar de identidad, memoria y referentes.
Ganadora de la segunda edición de Drag Race España y estrella del Benidorm Fest, Sharonne vuelve a demostrar que su carisma y su voz —potente, elegante y profundamente emocional— son el verdadero motor del show. Aquí se convierte en una gran estrella que canta éxitos inmortales de divas de otras épocas, dialoga con leyendas del cine y la música y, de pronto, rompe la cuarta pared emocional al recibir una llamada inesperada: la de su propio yo del pasado.
El espectáculo rinde homenaje al cine, la música y la televisión de mediados del siglo XX, con una cuidada puesta en escena que combina interpretaciones en directo y proyecciones audiovisuales. Gracias a este recurso, Sharonne comparte escenario con iconos como Frank Sinatra, Judy Garland o Nat King Cole, construyendo dúos que no buscan la imitación, sino el diálogo entre generaciones y sensibilidades.

Pero The Big Star Show no se limita al tributo. Su gran acierto está en el equilibrio entre el brillo del mito y la fragilidad de la persona. A través de llamadas telefónicas ficticias de grandes estrellas —cargadas de humor, ironía y guiños a la actualidad—, Sharonne despliega un tono ligero que conecta fácilmente con el público. Esa ligereza se transforma en algo más profundo cuando aparece Cristóbal Garrido en su versión infantil: fotos de cuando era niño, recuerdos compartidos y una historia de vida que conmueve. Ese momento marca un punto de inflexión en el espectáculo.
El humor, siempre presente, funciona como hilo conductor y como salvavidas emocional. Sharonne se ríe del Hollywood clásico, de sus excesos y de sus contradicciones, pero también de sí misma. Esa ironía nunca es cruel; al contrario, humaniza el relato y acerca aún más al público.
¿Por qué verlo?
The Big Star Show es un homenaje y, al mismo tiempo, una confesión. Una celebración del pasado que sirve para entender el presente. Y una prueba más de que Sharonne no solo encandila cuando canta, sino también cuando se atreve a contar su propia historia bajo los focos.
Valoración: ★★★
Texto: Gemma Ribera
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