CINE – NACIONAL – CRÍTICA
¿Te imaginas suspendido en el aire, el viento golpeando el rostro, con el vacío debajo y la decisión de seguir o detenerte en un instante que parece eterno? Así es La Fiera, la nueva película de Salvador Calvo que se estrena en cines el 6 de febrero y que nos sumerge en el vertiginoso mundo del salto BASE con traje de alas. La cinta homenajea a un grupo de amigos pioneros en España, cuya pasión por volar domina sus vidas y arrastra a todos los que les rodean a confrontar el límite entre libertad y peligro. Cada salto es un ritual de adrenalina, fraternidad y riesgo, y la película logra transmitirlo con una fuerza visual pocas veces vista en el cine español.
Calvo utiliza el recurso del falso documental para tejer una historia crudamente fiel a los hechos reales. Manolo Chana, Álvaro Bultó, el chef Darío Barrio y el alpinista Carlos Suárez recorrieron el mundo buscando hitos imposibles. Todos ellos murieron practicando wingsuit, dejando una impronta de riesgo extremo que impregna cada escena del film. Tan solo sigue vivo su compañero de aventuras Armando del Rey, que cumple 56 años este 2026.
Fue durante los preparativos del rodaje cuando ocurrió la tragedia más dura: Carlos Suárez murió al saltar desde un globo aerostático sin que ninguno de sus dos paracaídas se abriera. El impacto fue devastador, especialmente para familiares y amigos, y puso en suspenso el rodaje durante semanas. La aprobación final de Miriam, pareja de Carlos Suárez, convirtió la película en un auténtico homenaje, reforzando la conexión emocional de todo el equipo con la historia que estaban contando.
A través de los ojos del personaje de Miriam que el director presenta al grupo, siempre respetando la libertad personal de cada uno. El reparto principal, formado por Miguel Ángel Silvestre, Carlos Cuevas y Miguel Bernardeau, junto a los personajes femeninos que interpretan Candela González y Stéphanie Magnin, aporta autenticidad y densidad gracias a su esfuerzo físico, y emocional reforzando la sensación de peligro real y emoción compartida.
El guion, complejo y con múltiples capas, lo firma Alejandro Hernández, partiendo de la realidad como base narrativa para desarrollar varios personajes con sus propias filosofías de vida. Este enfoque permite dar voz a la experiencia colectiva del grupo, mostrando tanto la euforia de cada salto como los dilemas, miedos y responsabilidades que atraviesan a los protagonistas.
En lo técnico, La Fiera brilla con fuerza. Las secuencias aéreas, rodadas en lugares como los Mallos de Riglos o los valles suizos, transmiten vértigo y velocidad de forma casi táctil. La cámara acompaña cada salto con precisión, haciendo sentir al espectador que está suspendido junto a los deportistas, mientras la banda sonora con toques flamencos subraya el tono pasional y trágico de la narración.
Sin embargo, pese al impacto visual y emocional, el film tropieza al intentar profundizar en la complejidad interna de sus protagonistas. Los conflictos personales —el restaurante de Armando, un divorcio, tensiones familiares— aparecen como pinceladas, más detalles decorativos que motores narrativos capaces de sostener la tensión más allá de la acción y el vértigo. La Fiera funciona mejor como un documental dramatizado de alto voltaje que como un drama psicológico centrado en los personajes.
¿Por qué verla?
La Fiera es un drama vertiginoso y técnicamente impecable que captura la esencia del BASE jumping y la fraternidad de sus protagonistas. Aunque podría profundizar más en la dimensión emocional y los conflictos internos, logra emocionar y sumergir al espectador en un mundo donde el riesgo, la pasión y la adrenalina marcan cada decisión, dejando un recuerdo potente en la mente del espectador.
Valoración: ★★★★
Texto: Gemma Ribera
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Aquí el tráiler:
