CINE – NACIONAL – CRÍTICA
Balandrau, viento salvaje es una película que se clava en el cuerpo como el frío que retrata. Fernando Trullols debuta en el largometraje con un thriller de supervivencia inspirado en hechos reales, pero lo que consigue va más allá del simple relato de una tragedia: construye una experiencia física, sensorial, donde el espectador casi puede sentir el viento golpeando la cara y la nieve cegándolo todo. Vista en versión original en catalán, la historia gana autenticidad y cercanía, como si la montaña hablara en su propia lengua.
La película revive el suceso ocurrido el 30 de diciembre del año 2000 en el Pirineo catalán, cuando un ascenso aparentemente tranquilo se convirtió en una pesadilla por culpa del torb, ese viento salvaje capaz de transformar en minutos un paisaje amable en un infierno blanco. Trullols maneja con pulso firme la tensión del género, pero no olvida nunca el componente humano: lo que está en juego no es solo la supervivencia física, sino la resistencia emocional, la amistad y el miedo compartido ante una naturaleza que no concede tregua.
Uno de los grandes aciertos del film es su tratamiento visual. El paisaje no funciona como simple escenario, sino como un personaje más, imponente y amenazador. Nos topamos con una fotografía que sabe capturar tanto la belleza inmóvil de la nieve como su capacidad para convertirse en una trampa mortal. Hay planos que remiten inevitablemente a El renacido (2015), tanto por la épica de la supervivencia en la nieve como por la manera en que la cámara se detiene en la inmensidad helada, subrayando la pequeñez del ser humano frente a lo indomable.
El guion entiende que lo verdaderamente devastador no es solo la tormenta, sino la imprevisibilidad de la naturaleza y la rapidez con la que una jornada aparentemente tranquila puede transformarse en una pesadilla.
En el apartado interpretativo, Bruna Cusí aporta una sensibilidad honesta y cercana, sosteniendo con firmeza el tono emocional del relato. Sin embargo, es Álvaro Cervantes quien brilla con especial intensidad. Si ya destacaba en Sorda (2025), aquí se entrega por completo a un personaje atravesado por el instinto de vivir, el agotamiento y la desesperación. Su trabajo es físico, visceral, y logra que cada gesto pese, que cada respiración cuente. Cervantes confirma una vez más que es uno de los actores más sólidos de su generación.
Balandrau, viento salvaje no solo reconstruye una tragedia, sino que reflexiona sobre los límites del ser humano, el compañerismo y el valor de quienes arriesgan su vida en los rescates.
¿Por qué verla?
Es un homenaje sobrio y conmovedor a las víctimas y a los equipos que se enfrentaron a aquel infierno blanco. Una película dura, honesta y necesaria, que deja huella y confirma a Fernando Trullols como una voz a seguir dentro del cine español contemporáneo. Estreno en cines el 20 de febrero de 2026.
Valoración: ★★★★
Texto: Gemma Ribera
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Aquí el tráiler:
