CRÓNICA: El cine español habla todas sus lenguas en unos Goya 2026 coronados por la delicadeza de ‘Los domingos’.

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La 40ª edición de los Premios Goya convirtió este sábado a Barcelona en el epicentro del cine español. El Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB–Fòrum) se transformó por una noche en el gran escaparate de la industria, con un despliegue mediático y de seguridad imponente y una ciudad volcada con la celebración. Desde nuestra llegada como prensa acreditada, primero a la zona donde se congregaba el público y después al espacio reservado para medios y photocall de ganadores, se percibía la magnitud del evento.

Por la alfombra roja desfilaron nombres como actores como Mario Casas, Rossy de Palma, Alberto San Juan, Carlos Cuevas, Enric Auquer, Laia Costa; rostros televisivos como Arturo Valls, Paula Vázquez, José Corbacho o Macarena Gómez; cantantes como Leiva, Amaia y Victor Manuel; e influencers como Chiara Ferragni o Dulceida, entre muchas otras celebridades nominadas o entregadoras de premios.

La gala apostó por discursos breves y una mayor agilidad respecto a otras ediciones, algo que se agradeció en una ceremonia que, aun así, superó las tres horas de duración. La pareja de presentadores formada por Luis Tosar y Rigoberta Bandini resultó curiosa y, por momentos, irregular. Se percibía cierta guionización y una sobreactuación que restó frescura a algunos intercambios, aunque ambos salieron airosos gracias a su profesionalidad. Hubo instantes de complicidad y otros más forzados, pero el ritmo no decayó ya que, en realidad, tuvieron pocas intervenciones.

Uno de los ejes más significativos de la noche fue la convivencia natural de las distintas lenguas del Estado. El euskera, el catalán, el gallego y el castellano resonaron en el auditorio del CCIB sin necesidad de subrayados. “Zuenak da saria, eta ekipo guztiarena”, agradeció emocionado José Ramón Soroiz al recoger el Goya a Mejor Actor Protagonista por Maspalomas, dedicando el premio íntegramente en euskera a su equipo. La pluralidad lingüística no fue un gesto simbólico, sino la constatación de una industria diversa y descentralizada.

La gran triunfadora de la noche fue Los domingos, que se alzó con los premios a Mejor Película, Mejor Dirección para Alauda Ruiz de Azua, Mejor Guion Original, Mejor Actriz Protagonista para Patricia López-Arnáiz y Mejor Actriz de Reparto para Nagore Aranburu. Definida repetidamente como una obra de “delicadeza”, la película conquistó a la Academia con su retrato íntimo y honesto de un conflicto familiar atravesado por la fe religiosa. El cine vasco vivió una noche especialmente brillante.

Entre los ganadores también destacó Sorda, que obtuvo los premios a Mejor Actor de Reparto para Alvaro Cervantes, Mejor Actriz Revelación para Miriam Garlo y Mejor Dirección Novel para Eva Libertad. Los discursos pusieron el foco en la inclusión y en la necesidad de combatir el capacitismo dentro y fuera de la pantalla. Merecisídimo reconocimiento, la verdad.

Por su parte, Sirât, de Oliver Laxe, concentró la mayoría de los premios técnicos (Fotografía, sonido, música original, montaje, dirección de producción y dirección artística) consolidando su prestigio formal. Los galardones técnicos se repartieron también con Los tigres en efectos especiales y El cautivo en peluquería y maquillaje.

Tras muchos premios previsibles, nos llevamos todos alguna sorpresa al conocer el Mejor Actor Revelación, entregado a Antonio “Toni” Fernández Gabarre por su papel en Ciudad sin sueño, centrada en la vida en la Cañada Real sin suministro eléctrico. En contraste, Romería, con seis nominaciones, se convirtió en la gran olvidada de la noche al no lograr ninguna estatuilla.

Las actuaciones musicales tuvieron gran importancia. Y es que hubo varios duetos cuyos estilos que salieron de la zona de confort habitual de los artistas seleccionados. Rigoberta Bandini interpretó De tot cor de Tomeu Penya; Ana Mena y La Casa Azul fusionaron estilos en Bambola; y en el In Memoriam, Belén Aguilera y Dani Fernández versionaron Si te vas de Extremoduro, mientras recordábamos en pantalla al propio Robe Iniesta, a Verónica Echegui o a Fernando Esteso.

Susan Sarandon recibió el Goya Internacional 2026 de manos del presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, ante una ovación prolongada que llenó de emoción el auditorio. Sarandon comenzó su discurso alabando a España y, muy especialmente, a Barcelona como ciudad acogedora, y destacó “la lucidez moral” de nuestro país, del cine español y del presidente del Gobierno como faros de esperanza en un mundo dominado por la violencia y la crueldad. Su intervención, emotiva y claramente política, subrayó la importancia de mantener la esperanza y la empatía incluso en tiempos difíciles, resaltando el rol del cine como espacio de expresión y resistencia cultural.

La Academia del Cine también rindió homenaje a toda una vida dedicada al cine con el Goya de Honor 2026, que recayó en Gonzalo Suárez: “Recibir este reconocimiento en Barcelona, rodeado de quienes aman el cine y lo defienden con pasión, es un honor que no olvidaré”, afirmó. Entre aplausos, emociones y grandes momentos, los Goya 2026 celebraron historias, artistas y talentos que dejan huella. Y para nosotros, cubrir esta gala y estar allí fue una experiencia que recordaremos siempre. Descubre en nuestra galería a los protagonistas de esta edición histórica.

Consulta el palmarés completo de los 40º Premios Goya

Texto y fotos: Gemma Ribera

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