REVIEW #CINE: ‘Solos’, una cena que empieza incómoda y acaba desbordada

Cuatro paredes, una mesa, varios personajes y una tensión creciente han dado lugar a algunos de los grandes títulos del cine (o el teatro), desde el suspense psicológico hasta el drama más corrosivo. En esa tradición se inscribe Solos, un film dirigido por Guillermo Ríos Bordón que aterriza en salas el 10 de abril con la intención de diseccionar las relaciones humanas desde la intimidad de un hogar aparentemente idílico.

La película, protagonizada por un reparto coral formado por Kira Miró, Carlos Santos, Elia Galera y Salva Reina, se articula alrededor de una cena entre amigos que, poco a poco, va desvelando grietas emocionales, laborales y afectivas. Bajo esa premisa reconocible se esconden temas universales como el desgaste de las relaciones, la fidelidad, el hastío profesional o la necesidad de validación, que la película intenta abordar desde un tono de comedia dramática con aspiraciones de teatro filmado.

La propuesta parte de una novela homónima de Paloma Bravo, lo que explica en parte su densidad textual y su vocación más literaria que estrictamente cinematográfica. A pesar de esa base, el film parece orientarse hacia una puesta en escena de corte teatral, aunque no termina de abrazarla del todo, quedando en un territorio intermedio que afecta a su coherencia formal.

El montaje fragmenta constantemente la acción, con planos cortos que impiden que las escenas respiren y que los actores desarrollen plenamente esos largos recorridos emocionales que el propio proyecto parece haber exigido previamente. Esa tensión entre lo interpretado y lo finalmente mostrado genera una cierta desconexión entre intención y resultado.

En lo actoral, Solos ofrece un reparto desigual pero con momentos de interés. Elia Galera destaca especialmente en su papel más catalizador, aportando matices que elevan varias de las secuencias clave. Kira Miró sostiene con solvencia el peso emocional de su personaje, aunque su arco queda algo limitado por un guion que no termina de profundizar en sus conflictos. Salva Reina aporta cercanía y naturalidad, funcionando como punto de conexión con el espectador, mientras que Carlos Santos apuesta por un registro más extremo que, en ocasiones, desestabiliza el equilibrio del conjunto.

Se insinúan conflictos y subtramas con potencial relacionadas con los vínculos entre ellos, pero muchas de estas líneas quedan en un estado de desarrollo incompleto, lo que dificulta la implicación emocional del espectador. Lo que sí consigue son momentos de identificación con situaciones muy reconocibles en los tiempos actuales, lo que evita que el visionado caiga en el desinterés absoluto.

¿Por qué verla?

Solos es una propuesta con ideas interesantes y un reparto que sostiene con dignidad el material, pero podríamos decir que en su conjunto resulta una comedia dramática de interior que se queda demasiado en la superficie.

Valoración: ★★

Texto: Gemma Ribera

© COMOexplicARTE

Aquí el tráiler:

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