REVIEW #CINE: ‘Hugo 24’, un día, dos amigos y una ciudad que asfixia

El segundo largometraje de Luc Knowles se adentra en el retrato de una generación que vive al límite entre la incertidumbre y la urgencia cotidiana. Hugo 24 acompaña a su protagonista durante un solo día decisivo en Madrid: las veinticuatro horas que separan un desahucio inminente de la celebración de su cumpleaños. Entre ambos extremos se despliega una jornada que condensa lo que significa crecer sin garantías, en una ciudad que aprieta tanto como impulsa.

La película se construye desde un naturalismo casi documental. Cámara en mano, luz disponible y una puesta en escena que parece improvisada, acompañamos a Hugo (Arón Piper) y a su mejor amigo (Marco Cáceres) en un deambular urbano que tiene tanto de cotidiano como de existencial. Su amistad, nacida también fuera de la ficción, aporta una naturalidad evidente al relato, que se apoya en gran medida en esa complicidad real trasladada a la pantalla.

A este núcleo emocional se suma el personaje de la hermana de Hugo, interpretado por Marta Etura, que introduce una capa adicional de realismo y conflicto familiar. Además, a todos ellos se suma también el personaje interpretado por Greta Fernández, que introduce una mirada más introspectiva y sensible dentro del caos urbano que rodea a los protagonistas.

Uno de los grandes aciertos del film es su tratamiento del espacio. Madrid no es solo un escenario, sino una presencia activa, casi opresiva. Las calles, los coches, los bares y el flujo constante de gente construyen una sensación de asfixia que acompaña al protagonista durante todo el metraje. La ciudad se estrecha, se vuelve muro, límite físico y emocional. Knowles filma ese entorno con una intención clara: reflejar cómo el contexto urbano condiciona las posibilidades de quienes lo habitan.

Sin embargo, es precisamente en su forma donde la película encuentra su principal debilidad. En su empeño por resultar “cool”, Hugo 24 adopta ciertos tics del indie estadounidense -ritmo contemplativo, encuadres calculadamente descuidados, diálogos aparentemente banales cargados de significado- que, en ocasiones, restan personalidad a una historia que funciona mejor cuando se deja llevar por su propia verdad.

Más allá de lo formal, el film articula un discurso generacional reconocible. La dificultad para acceder a la vivienda, la precariedad laboral o la sensación de estancamiento atraviesan la narración, dejando claro el trasfondo político y social que condiciona la vida de sus personajes. En ese sentido, Hugo 24 conecta con una realidad compartida por muchas personas que ven cómo el futuro se convierte en una prórroga constante del presente.

Por qué verla?

Es una película donde los pequeños gestos como una conversación a medias, una decisión postergada o un trayecto sin destino claro adquieren un peso emocional inesperado. La estructura temporal, limitada a un solo día, intensifica esa sensación de vértigo vital, como si todo pudiera cambiar en cualquier momento o no cambiar nunca. Entretenida y reivindicativa, se estrena en cines el 15 de mayo de 2026.

Valoración: ★★★★

Texto: Gemma Ribera

© COMOexplicARTE

Aquí el tráiler:

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