REVIEW #CINE: ‘Sigue mi voz’, un retrato luminoso de la oscuridad interior

Hay películas que llegan con una base de fans dispuesta a medir cada detalle con la lupa de la fidelidad. Sigue mi voz, adaptación de la novela de Ariana Godoy, parte de ahí, pero lo interesante es comprobar cómo consigue trascender el fenómeno Wattpad para convertirse en un relato sensible sobre la soledad, la vulnerabilidad y el poder de la conexión.

La historia de Klara (una contenida y honesta Berta Castañé) comienza tras 76 días de internamiento por problemas de salud mental. Su refugio es un programa de radio, Sigue mi voz, conducido por Kang (el debutante Jae Woo Yang), una presencia invisible que, poco a poco, se convierte en el ancla emocional de la protagonista. Lo que podría haber sido un romance adolescente más se transforma aquí en un relato íntimo que habla del miedo, de la ansiedad y de cómo una voz puede convertirse en un salvavidas.

El gran acierto de la película está en el tono. Los directores Pablo Santidrián e Inés Pintor optan por una narración delicada, sin subrayados innecesarios ni giros lacrimógenos fáciles. La cámara se detiene en los silencios, en los gestos contenidos, en ese tiempo suspendido en el que Klara decide si dar o no el paso de volver a vivir.

Castañé sostiene el peso del relato con una interpretación que huye del dramatismo forzado. Hay verdad en su mirada, en la incomodidad de sus silencios, en la vulnerabilidad que nunca se convierte en espectáculo. Frente a ella, Jae Woo Yang sorprende por naturalidad: lejos de ser solo “la voz” misteriosa, encarna a un Kang lleno de matices, tierno sin resultar ingenuo.

Es cierto que la película no inventa nada nuevo en cuanto a estructura —el romance se ve venir y algunos diálogos resultan previsibles—, pero la sensibilidad con que se aborda la salud mental la coloca en un lugar distinto. El filme no busca dar lecciones ni revestirse de mensaje, sino acompañar: se acerca a la ansiedad, a la depresión y a los miedos juveniles con respeto y empatía.

Visualmente, Sigue mi voz se inclina hacia una estética luminosa que contrasta con la oscuridad interior de Klara. Esa decisión puede parecer ingenua, pero funciona: es precisamente la luz, y no la penumbra, la que mejor retrata la idea de que siempre hay un hilo al que aferrarse.

¿Por qué verla?

Sigue mi voz es una película pequeña en sus formas, pero grande en su intención. Puede que no convenza a quienes busquen un drama contundente o un romance con fuegos artificiales, pero emociona en su sencillez. Y lo hace recordándonos que, a veces, escuchar —o ser escuchado— es el primer paso para volver a respirar. Estreno en cines el 12 de septiembre de 2025.

Valoración: ★★★

Texto: Gemma Ribera

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Aquí el tráiler:

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