REVIEW #CINE: Aina Clotet explora en ‘VIVA’ la fragilidad de la vida entre el deseo, la enfermedad y las malas decisiones

Con VIVA, la actriz y directora Aina Clotet debuta en el largometraje con una propuesta tan íntima como incómoda. Presentada en el Festival de Cannes, la película aborda temas tan universales como el miedo a la muerte, las secuelas emocionales de una enfermedad grave, la búsqueda de la libertad personal y la complejidad de las relaciones afectivas. La protagonista, Nora, acaba de superar un cáncer de mama. Sobre el papel, debería encontrarse en el momento más feliz de su vida.

Sin embargo, la película plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando la supervivencia no trae consigo la paz esperada? A partir de ahí, Clotet construye un relato sobre el deseo, la identidad y el miedo a la muerte que evita los caminos más convencionales del drama sobre la enfermedad.

Uno de los mayores aciertos de ‘VIVA’ es precisamente la forma en que aborda el cáncer. La enfermedad no aparece como un elemento melodramático ni como un recurso para provocar compasión. Al contrario, se integra de manera natural y profundamente humana en la vida cotidiana de Nora. La protagonista no vive definida por el diagnóstico, sino por las secuelas emocionales que este ha dejado en su manera de relacionarse con el mundo. El miedo, la incertidumbre y la conciencia de la propia fragilidad sobreviven mucho después de que los médicos hayan dado buenas noticias.

La película encuentra ahí sus momentos más interesantes. Clotet parece menos interesada en contar la enfermedad que en explorar las consecuencias psicológicas de haber estado cerca del abismo. Nora ya no quiere sobrevivir: quiere sentirse viva. Y esa necesidad se traduce en una huida constante hacia adelante, en una búsqueda de experiencias, emociones y sensaciones que le permitan desafiar la sensación de vulnerabilidad que la acompaña.

En ese proceso adquieren un papel central las numerosas escenas sexuales que atraviesan la película. Lejos de buscar la provocación gratuita, funcionan como una extensión del conflicto interno de la protagonista. El sexo aparece como una afirmación de vida, como una manera de recuperar el control sobre un cuerpo que durante mucho tiempo dejó de pertenecerle para convertirse en objeto de tratamientos, revisiones y diagnósticos. No obstante, la insistencia en esta vía acaba resultando reiterativa en algunos momentos y termina ocupando más espacio del necesario dentro del conjunto.

Otro aspecto interesante es el trasfondo casi distópico que envuelve la historia. La sequía extrema, el deterioro emocional colectivo y los avances científicos destinados a prolongar la existencia funcionan como un eco de las preocupaciones de Nora. Mientras la sociedad parece obsesionada con vivir más años, la película plantea una cuestión mucho más esencial: qué significa realmente vivir. Es una idea sugerente que aporta profundidad al relato, aunque el guion no siempre logra desarrollarla con toda la ambición que promete.

Donde ‘VIVA’ encuentra más dificultades es en la construcción de su protagonista. Nora es un personaje contradictorio, impulsivo y, en ocasiones, profundamente egoísta. Eso no sería un problema si la película mostrara una mirada más crítica hacia sus decisiones o explorara con mayor profundidad las consecuencias que tienen sobre quienes la rodean. Sin embargo, el relato parece tan fascinado por su búsqueda de libertad que a menudo deja en segundo plano el impacto emocional de sus actos.

Esta elección genera una cierta distancia con el espectador. No porque Nora sea imperfecta (los personajes imperfectos suelen ser los más interesantes) sino porque la película rara vez cuestiona sus contradicciones. Su marido, que ha compartido con ella los momentos más difíciles de la enfermedad, y otros personajes secundarios quedan relegados a un papel casi funcional, orbitando constantemente alrededor de la protagonista sin llegar a desarrollar una entidad propia.

A pesar de ello, Aina Clotet demuestra una personalidad cinematográfica muy definida. Hay sensibilidad en la puesta en escena, una búsqueda constante del naturalismo y una capacidad evidente para combinar momentos de comedia incómoda con secuencias emocionalmente vulnerables. La directora no siempre encuentra el equilibrio entre todos los elementos que pone sobre la mesa, pero sí deja la sensación de estar ante una autora con una voz propia y con ganas de asumir riesgos.

Pese a ello, ‘VIVA’ consigue algo nada sencillo: abordar una experiencia traumática desde la vitalidad en lugar de hacerlo desde la tragedia. La película habla de personas que intentan seguir adelante cuando la vida les recuerda constantemente su fragilidad. Y aunque no todas sus decisiones funcionan con la misma eficacia, la honestidad de su propuesta y la sensibilidad con la que retrata la convivencia con la enfermedad convierten el debut de Aina Clotet en una obra interesante y valiente.

¿Por qué verla?

Entre el deseo, la culpa, la libertad y el miedo, Nora intenta recuperar el control de su existencia. Y aunque el viaje no siempre resulta convincente, sí deja reflexiones interesantes sobre la fragilidad humana y la necesidad de encontrar sentido cuando la vida te concede una segunda oportunidad. Su exceso de subtramas y una protagonista difícil de descifrar impiden que alcance toda la profundidad emocional que persigue, pero la mirada de Aina Clotet y la autenticidad de su propuesta la convierten en una obra que merece ser descubierta. En cines el 19 de junio de 2026.

Valoración: ★★★

Texto: Gemma Ribera

© COMOexplicARTE

Aquí el tráiler:

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