ENTREVISTA #CINE: ‘Pioneras, solo querían jugar’, la película que rescata a las mujeres que jugaron al fútbol cuando nadie quería verlas

Mucho antes de que los estadios se llenaran para ver partidos de fútbol femenino y antes de que las jugadoras ocuparan portadas y espacios informativos, hubo mujeres que tuvieron que enfrentarse a la burla, al desprecio y a la incomprensión por el simple hecho de querer jugar. Esa es la historia que recupera Pioneras, sólo querían jugar; la nueva película dirigida por Marta Díaz de Lope Díaz escrita junto a Zebina Guerra, una producción que mira hacia los años setenta para rendir homenaje a las primeras futbolistas españolas y recordar el largo camino recorrido hasta el presente.

Sin embargo, tanto la directora como la guionista insisten en que la película trasciende el ámbito deportivo. Durante una conversación con COMOexplicARTE previa al estreno del film, ambas explican que “el fútbol es el punto de partida para hablar de una transformación social mucho más amplia”. Una idea que también comparten las actrices Sofía de Iznájar y Bruna Lucadamo, dos de las jóvenes protagonistas de una historia que habla de comunidad, resistencia y referentes femeninos.

El origen del proyecto estuvo marcado por la documentación histórica. Marta Díaz de Lope Díaz recuerda perfectamente el momento en el que comenzó a investigar sobre aquellas pioneras. Lo primero que encontró fue un archivo audiovisual que la indignó profundamente. “Recuerdo buscar información en internet y la primera imagen que me salió fue un plano del NO-DO que hacía un recorrido por los cuerpos de las jugadoras. Eso me indignó muchísimo”, explica la directora.

La misma sensación experimentaron las actrices durante el proceso de preparación. Sofía de Iznájar reconoce que una de las cosas que más le impactó fueron precisamente los documentos reales de la época. “Ver esas imágenes y pensar que eso era el contenido que aparecía en las noticias me parece muy fuerte. Las entrevistas que les hacían eran brutales y las denigraban constantemente”, señala.

Tanto ella como Bruna Lucadamo coinciden en que descubrir el trato mediático y social que recibían aquellas futbolistas fue una de las experiencias más reveladoras del proyecto. La actriz recuerda especialmente las preguntas que se les formulaban en entrevistas y reportajes. “Les preguntaban qué se les daba bien cocinar después de un partido o qué opinaba su novio de que jugaran al fútbol. Lo que más me sorprendía era la naturalidad con la que respondían. Tenían tantas ganas de jugar que parecían ignorar todos esos ataques”, afirma.

Durante la documentación, las creadoras tuvieron la oportunidad de reunirse con algunas de las protagonistas reales de aquella historia. Zebina Guerra recuerda especialmente la emoción de escuchar sus testimonios directos y descubrir el papel fundamental que desempeñaron muchas madres en un contexto especialmente hostil. “Nos contaban que cuando recibían insultos desde la grada eran sus madres quienes salían a defenderlas. Fue algo muy emocionante de escuchar”, explica.

Para la guionista, ese fue precisamente el momento en el que comprendió la verdadera dimensión del proyecto. De hecho, cuando Marta Díaz de Lope Díaz le propuso sumarse a la película, su primera reacción fue dudar debido a su escasa relación con el fútbol. “Le dije: ‘¿Qué sé yo de fútbol?’. Y Marta me respondió: ‘No es fútbol, Zebi, es un avance en lo social’. Ahí entendí perfectamente qué historia estábamos contando”.

Esa idea atraviesa toda la película. Más allá de los partidos o de las jugadas, Pioneras habla de mujeres que decidieron desafiar los límites impuestos por su época. Una cuestión que también resonó de manera especial entre las actrices.

Bruna Lucadamo reconoce que aceptar el proyecto implicaba asumir una responsabilidad importante. “Pensé que teníamos que hacer justicia a su historia. Mi objetivo era que, si ellas veían la película y salían orgullosas, significaría que habíamos hecho bien nuestro trabajo”. En el caso de Sofía de Iznájar, la conexión con la historia fue creciendo durante todo el proceso creativo. “En el casting pensé que era interesante. Luego leí el guion y pensé: ‘Esto es bueno’. Después rodamos la película y me convenció todavía más. Y cuando la vi terminada pensé: ‘Esto es muy bueno’. Se cierra muy bien el círculo”.

Las dos intérpretes también encontraron puntos de conexión personales con los personajes. Lucadamo jugó al fútbol durante gran parte de su infancia, formando parte de equipos mixtos en los que habitualmente era la única chica.“En mi casa siempre se ha vivido mucho el fútbol. Mi padre es argentino y muy aficionado. Había dejado un poco esa pasión de lado y la película me permitió recuperarla”.

La película también aborda de forma directa el peso de determinadas palabras que durante décadas se utilizaron para señalar o ridiculizar a las niñas que se alejaban de los roles tradicionales. Una de ellas es “marimacho”, convertida en un elemento central de la historia y resignificada a través de la canción original compuesta por Zahara.

La cuestión tiene una dimensión especialmente personal para varias de las participantes en el proyecto. Marta Díaz de Lope Díaz reconoce que escuchó ese insulto durante su infancia cuando quería jugar al fútbol. Una experiencia compartida por Sofía de Iznájar. “A mí me llamaban muchísimo marimacho cuando era pequeña. Nunca pensé que algún día esa palabra pudiera tener una lectura positiva. Y mira dónde estamos ahora”, comenta entre risas.

Para Bruna Lucadamo, la resignificación de términos históricamente utilizados para humillar constituye uno de los mensajes más poderosos de la película. “Es importante reapropiarse de esos insultos y convertirlos en algo que te haga más fuerte. Darles la vuelta”.

Aunque la historia se sitúa hace más de cincuenta años, todas coinciden en que mantiene una conexión evidente con el presente. Zebina Guerra considera que la película permite entender mejor el contexto que ha hecho posible el crecimiento actual del fútbol femenino: “Ahora celebramos el reconocimiento que tienen las futbolistas, pero queríamos recordar que hubo mujeres que tuvieron que enfrentarse a situaciones muy hostiles para que hoy estemos aquí”.

Tanto Zebina Guerra como las jóvenes intérpretes coinciden en que el legado de aquellas futbolistas va mucho más allá del deporte. La guionista confía en que las adolescentes que vean Pioneras entiendan que pueden convertirse en los referentes que todavía no existen. “Aunque ahora mismo no haya una persona haciendo aquello que sueñas hacer, tú puedes ser quien abra ese camino”, reflexiona. Una idea que Sofía de Iznájar vincula con el mensaje central de la película: la importancia de construir comunidad. “No estamos solas”, resume la actriz. “Las cosas se consiguen cuando encuentras a otras personas que comparten tu misma pasión”.

Pero esta película no está pensada únicamente para las nuevas generaciones. Tanto Marta Díaz de Lope Díaz como Zebina Guerra consideran que también interpela a quienes crecieron en una época en la que determinados comportamientos estaban normalizados. La guionista reconoce que le gustaría que algunos espectadores de mayor edad sintieran cierta incomodidad al contemplar las actitudes machistas que aparecen en pantalla. “Cuando vean esos momentos en los que se ridiculiza a las niñas por jugar al fútbol, me gustaría que sintieran bochorno o que se avergonzaran de haber sido alguna vez algo parecido a eso”, afirma. Más que juzgar el pasado, la película invita a observarlo críticamente para comprender hasta qué punto determinadas conductas, que hoy resultan inaceptables, formaban parte de la cotidianeidad de muchas mujeres.

Bruna Lucadamo comparte esa reflexión y añade que la fuerza colectiva es uno de los grandes aprendizajes de la historia. “Hay que unir fuerzas. Tenemos que juntarnos porque así es como realmente se consiguen las cosas». Esa sensación de equipo también se trasladó al rodaje. Tanto Lucadamo como De Iznájar recuerdan una convivencia especialmente cercana entre las jóvenes intérpretes. Entre bromas señalan a Leire Aguiar como una de las compañeras más divertidas del grupo y a Miriam Ruiz como la más intensa emocionalmente, una muestra de la complicidad que terminó formándose entre las actrices durante la producción.

Quizá por eso Pioneras llega en un momento especialmente oportuno. Porque recupera una historia desconocida para gran parte del público y porque recuerda que muchos de los derechos y libertades que hoy parecen naturales fueron conquistados por personas que se atrevieron a desafiar lo establecido.

Una película sobre fútbol, sí. Pero sobre todo una película sobre mujeres que decidieron ocupar un espacio que les dijeron que no les pertenecía y que, gracias a su empeño, contribuyeron a cambiar la sociedad mucho más allá de los límites de un terreno de juego.

Gemma Ribera

© COMOexplicARTE

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