MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
Había ganas de volver a ver a Taburete sobre un escenario en Barcelona y la respuesta del público lo dejó claro: Desde los primeros minutos quedó patente que había ganas de reencontrarse con una de las formaciones habituales de los grandes festivales de verano. Con el Auditori de Les Nits d’Occident prácticamente lleno, la formación liderada por Willy Bárcenas fue la encargada de inaugurar la edición de este año del festival con un concierto que repasó todas las etapas de su carrera, demostrando que, una década después de sus inicios, siguen siendo uno de los directos más sólidos y reconocibles del panorama nacional.
La noche arrancó con Cuando los hombres lloran, una de las canciones que mejor representa la nueva etapa creativa del grupo. Le siguieron Belerofón, recibida con una gran ovación por parte del público, además de 110, Abierto en vena, De menos, Venado tuerto y Tan desconectados, mostrando desde el inicio el equilibrio entre las nuevas composiciones y los temas que han construido la identidad de la banda. Taburete demuestra que su evolución musical no ha alejado al público; al contrario, sus nuevas canciones conviven con naturalidad junto a los himnos de siempre.
En este viaje musical entre el pop, el rock y los sonidos latinos, el concierto fue ganando intensidad con Dr. Charas, México D.F. y 5 sentidos, tres canciones que volvieron a sacar el lado más festivo del grupo y pusieron a cantar a un Auditori completamente entregado. Eso sí, para bajar pulsaciones, la banda bromeó “Vamos a hacer como en la parroquia: Pueden sentarse que viene una tranquilita”, antes de recuperar en este concierto tan especial el tema 2018: Odisea en el espacio.
Con el escenario reducido a su esencia, Taburete ofreció un bloque acústico compuesto por Fenómenos cantantes, Las Últimas Flores (con lapsus del vocalista incluido que supo sacar adelante), Salto al vacío y Penúltimo beso. Fue un tramo mucho más íntimo donde las voces del público acompañaron prácticamente cada estrofa, demostrando que el repertorio de la banda también funciona cuando baja las revoluciones.
Los clásicos desataron la fiesta, sin duda. La energía regresó con fuerza gracias a Amos del piano bar, que dio paso a una recta final repleta de canciones imprescindibles. Mariposas, Primer intento, Sirenas (momento en que bajó para cantar entre el público) y Walter Palmeras.
Los fans reclamaron que la banda volviese a subir al escenario y Taburete respondió con un bis compuesto por Vino y cemento, Roto y elegante, Madame Ayahuasca y Caminito a motel, poniendo el broche final a una actuación que confirmó el excelente momento que atraviesa el grupo.
La banda respondió con un espectáculo sólido, dinámico y perfectamente construido, en el que hubo espacio para la emoción, la celebración y la complicidad con un público que no dejó de cantar durante toda la velada.
Gemma Ribera
Fotos: José Irún
© COMOexplicARTE
