MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
No hacía falta mirar el reloj para darse cuenta de que la noche prometía. Bastó la aparición de Raphael sobre el escenario de los Jardines del Palau de Pedralbes para que el público rompiera en una larga ovación. El artista regresaba a Barcelona el pasado 9 de julio dentro del ciclo Les Nits d’Occident con Raphaelísimo, apenas unos meses después de retomar su gira tras el obligado parón por motivos de salud. Vestido de riguroso negro y acompañado por una impecable banda, volvió a demostrar que el escenario sigue siendo su lugar natural.
El concierto arrancó con La noche y continuó con Yo sigo siendo aquel, toda una declaración de intenciones antes de enlazar algunos de los grandes himnos de una trayectoria que supera las seis décadas. Uno de los primeros momentos de euforia llegó con Mi gran noche, recibida entre aplausos y un público completamente entregado que no dejó de acompañar al artista durante toda la velada. Más allá de la voz, Raphael volvió a conquistar con esa manera tan personal de interpretar cada canción, convirtiendo cada gesto y cada silencio en parte del espectáculo.
La gira también dejó espacio para el repertorio de Ayer… aún, el álbum con el que rinde homenaje a la chanson francesa. Temas como Padam, padam, La vida en rosa o Himno al amor aportaron un aire elegante e intimista al concierto, mientras que incursiones en la música latinoamericana con Malena, Que nadie sepa mi sufrir o La Llorona demostraron la amplitud de un repertorio capaz de moverse entre géneros sin perder identidad.
El tramo final fue un auténtico viaje por algunos de los títulos más emblemáticos de su carrera. Cuando tú no estás, Estar enamorado, Ámame, En carne viva, Se nos rompió el amor o Qué sabe nadie fueron recibidas como auténticos himnos antes de un desenlace apoteósico con Yo soy aquel, Escándalo y Como yo te amo, que terminaron por poner en pie a los asistentes.
Más de seis décadas después, Raphael sigue demostrando que el talento, la elegancia y la emoción no entienden de tiempo. Lejos de apoyarse únicamente en la nostalgia, Raphael volvió a ofrecer un concierto lleno de verdad, confirmando que sigue siendo uno de los grandes intérpretes de la música en español. Su paso por Les Nits d’Occident dejó una nueva muestra de por qué su legado continúa escribiéndose en presente y de por qué Barcelona siempre responde cuando el artista de Linares vuelve a subirse a un escenario.
Gemma Ribera
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