ENTREVISTA #CINE: Los actores Pablo Molinero y Cristina Fernández Pintado sobre ‘Eixam’

En Eixam (Enjambre), cambiar de vida no significa necesariamente empezar de cero. La película de Òscar Bernàcer y Joana M. Ortueta sitúa a un grupo de personas en una comunidad aislada que pretende construir una nueva forma de convivencia, pero pronto aparecen las mismas tensiones que intentaban dejar atrás: el poder, el miedo, la necesidad de control, la libertad y las heridas personales. Pablo Molinero y Cristina Fernández Pintado, que interpretan a Lluc y Alba, nos hablan de cómo construyeron unos personajes llenos de contradicciones y de un rodaje en el que cada gesto, cada silencio y cada secreto tenía un peso.

COMOexplicARTE: La película plantea una pregunta que atraviesa toda la historia: qué hemos dejado atrás y qué hemos venido a buscar. ¿Qué buscan Alba y Lluc cuando llegan a Malpàs?

Cristina Fernández Pintado: El objetivo de Alba es cambiar el sistema. Está de acuerdo con que hay que buscar un nuevo proyecto de vida, un nuevo sistema en el que ella cree firmemente. Y no elige a las personas al azar: sabe muy bien a quién escoge. Busca otra manera de vivir, de funcionar, de relacionarse y de entender el mundo. El problema es en qué acaba convirtiéndose aquello.

Pablo Molinero: Creo que todos buscamos, de alguna manera, esa especie de felicidad, estar en un lugar que sintamos como nuestro, alcanzar cierta plenitud. Pero lo que experimentan es que, aunque cambies el contexto, si no cambias tu manera de relacionarte con los demás, los problemas continúan.

Cristina Fernández Pintado: Exacto. Puedes irte a vivir al campo, pero seguir teniendo problemas con tus vecinos, igual que los tenías en la ciudad. No se trata solo de cambiar el contexto, sino de cambiar nuestra manera de relacionarnos.

COMOexplicARTE: Alba ofrece refugio y una nueva vida, pero también establece las condiciones de esa salvación. ¿Cómo construiste un personaje capaz de verse a sí mismo como protector mientras va privando de libertad a quienes pretende proteger?

Cristina Fernández Pintado: Ahí está precisamente el peligro. En el momento en que siente que es la persona que da segundas oportunidades, Alba se coloca en una situación de poder. Es un personaje complejo, con muchas aristas. En su momento tiene razones para crear algo así, pero no tanto en la manera de llevarlo a cabo ni de sobrevivir a cualquier ataque o amenaza. Lo construí desde la contención, sobre todo para mostrar su vulnerabilidad, porque esa vulnerabilidad es precisamente lo que puede hacerle perder el poder. Y a partir de ahí, trabajando duro con los compañeros, con las relaciones que íbamos creando y con todo lo que surgía en los ensayos. También con la visión de los guionistas y del director, claro, que al final eran quienes habían creado estos personajes.

COMOexplicARTE: ¿Creéis que hay que renunciar a una parte de la libertad individual para poder convivir con los demás?

Cristina Fernández Pintado: Depende de lo que consideremos libertad. Cuando tienes hijos haces renuncias, cuando tienes pareja haces renuncias. Para construir un bien común también hay que hacer renuncias individuales. Es un término conflictivo, porque tu libertad acaba cuando empiezas a molestar o hacer daño a otra persona. Pero también tenemos que ir con cuidado, porque muchas veces se nos priva de libertad en nombre de una supuesta vida en comunidad. Ahora lo vemos con la vigilancia en las redes: ¿por qué tienes que saber dónde estoy en todo momento? Creo que mientras no hagas daño al otro, tú no deberías decirle cómo tiene que vivir y el otro tampoco debería decirte cómo tienes que vivir tú. Tenemos que encontrar un acuerdo sobre aquello que queremos regular en común. Y cuando somos muchos, la dificultad se multiplica.

Pablo Molinero: Yo creo que quizá más que hablar de renuncia deberíamos hablar de cómo transformamos nuestra libertad para que contribuya al bienestar de todos. Cuando dices «renuncia», parece que hay algo que te quitan. Creo que tenemos que encontrar los términos en los que nos movemos para que, como sociedad, entendamos la libertad de otra manera. Al final son renuncias por algo que te va a aportar, así que es importante intentar transformar ese pensamiento.

COMOexplicARTE: Lluc encuentra en Malpàs no solo cobijo, sino también amor. ¿Ese vínculo sentimental le devuelve la voluntad de vivir o, paradójicamente, hace todavía más difícil que pueda escapar?

Pablo Molinero: De alguna manera, lo devuelve a la vida, a volver a sentir. Porque vivir es sentir. En un momento dado, ese vínculo es algo que cuidar, algo que quieres potenciar para tener un proyecto común e intentar escapar de allí. Pero finalmente se convierte en una cadena que hace que Lluc renuncie y pase a formar parte de ese rebaño de ovejas, o de esas abejas obreras de las que habla la película. Acaba siendo una abeja más que tiene que quedarse en la colmena.

COMOexplicARTE: Es un reparto muy coral y las relaciones entre los personajes son muy diferentes. ¿Hubo alguna relación que os resultara especialmente interesante o compleja a la hora de trabajar?

Cristina Fernández Pintado: Es una suerte que sea una película coral porque creo que era lo que requería la historia. Nos ha permitido disfrutar de todos los compañeros y hacer crecer también nuestros personajes. En mi caso, te hablaría incluso de mi relación personal con Pablo. Habíamos trabajado muy poco juntos y, de repente, aquí nos encontramos y nos entendimos muy bien. También fue muy interesante trabajar con Silvia, que interpreta a una amiga en la que Alba confía plenamente y que, de repente, se da la vuelta. Para mí era una de las personas de la comunidad de las que menos esperaba que sucediera algo así, porque está absolutamente convencida del proyecto. Y, de repente, todo cambia.

Pablo Molinero: Que sea un reparto coral nos ha permitido disfrutar de todos los compañeros y hacer crecer también nuestros personajes. Yo me he sentido muy cómodo.

COMOexplicARTE: ¿Hubo alguna escena o ensayo en el que descubristeis algo de Lluc o Alba que no estaba expresamente en el guion y que cambió vuestra manera de interpretarlos?

Cristina Fernández Pintado: Creo que descubríamos cosas constantemente. Ha pasado mucho tiempo y no sabría señalar un momento concreto.

Pablo Molinero: Yo sí recuerdo una escena complicada, cuando ocurre un accidente en la comunidad del que poco puedo contar. No acababa de entender por qué Lluc, viendo el accidente y la reacción de Alba, no se rebelaba y se marchaba. En los ensayos todavía no estaba del todo resuelto y, en el set, empezamos a introducir tensión con insultos, la bofetada, frases improvisadas… Ahí entendimos mejor su mecanismo de control.

Cristina Fernández Pintado: Alba funciona como una persona controladora y manipuladora porque consigue que Lluc asuma la culpa. Y entonces Lluc queda también en deuda con la comunidad y con ella. Coincido en que esa escena era muy importante y no la teníamos del todo resuelta. Encontrarlo allí, en el set, fue muy interesante.

COMOexplicARTE: Los personajes tienen un pasado que el espectador va descubriendo poco a poco. ¿Cómo trabajasteis todo aquello que vosotros conocíais pero que no aparece explicado constantemente en pantalla?

Cristina Fernández Pintado: Nosotros sí conocíamos ese pasado, claro. Además, nos pasaron las biografías de nuestros personajes con información que los demás no sabían. Eran cosas que yo conocía de la vida de Alba, pero que ningún otro personaje sabía. Esas biografías nos dieron muchísimas pistas sobre de dónde venían y nos ayudaron a llegar hasta allí. El espectador no conoce toda esa información, pero cuando trabajas desde ella esperas que algo llegue. A veces es simplemente una sensación. No hace falta explicarlo todo. Es trabajar desde la idea de que hay una herida, que ha sucedido algo o que existe una determinada característica en el personaje que lo ha llevado hasta ese momento.

COMOexplicARTE: A medida que avanza la película, la historia se acerca al thriller y casi se convierte en una partida de póquer porque cada personaje tiene sus cartas y decide qué enseña y qué esconde. ¿Qué papel juega esa información que no tenemos de los demás?

Pablo Molinero: Es una parte importante del planteamiento. Cada uno empieza a hablar menos, a recelar del otro. Todo lo que escondes, quién lo esconde mejor y quién consigue descubrir las cartas de los demás acaba teniendo un papel fundamental en la película.

COMOexplicARTE: El mundo rural suele representarse en el cine como un espacio idílico, pero en Eixam ese paisaje se va oscureciendo junto con la historia. ¿Cómo fue rodar en ese entorno?

Cristina Fernández Pintado: Nos ayudó muchísimo llegar físicamente a ese espacio. Después de los ensayos, de trabajar en plató y en espacios cerrados, de repente llegabas allí y te encontrabas con aquella potencia. La naturaleza tenía sus propias luces y sombras. Era muy importante sentirnos aislados y allí realmente lo estábamos. Era una aldea muy alejada de todo. Para llegar teníamos un recorrido concreto en furgoneta y dormíamos allí, en un hotel rural que había cerrado después de los incendios porque ya no recibía el mismo turismo. Estábamos todos juntos.

Pablo Molinero: La verdad es que esa sensación de aislamiento, la potencia del bosque y de la naturaleza hicieron que todo se fuera colocando mientras rodábamos. El paisaje acaba siendo un personaje más dentro de la película.

COMOexplicARTE: Después de haber vivir esta historia, ¿Iríais a vivir en una comunidad como Malpàs? ¿Qué tendría que ofreceros para renunciar a la vida actual?

Pablo Molinero: Yo sí lo haría, aunque no de una manera tan radical. Ya he hecho un poco ese movimiento. Vivía en Barcelona y me fui a Girona, y he vivido en una masía aislada. Hay algo del contexto que importa. Pero también es verdad que somos nosotros mismos los que llevamos nuestros problemas con nosotros. El contexto importa para determinadas cosas, como la calidad de vida o vivir con menos estrés, pero si no solucionamos asuntos internos relacionados con la justicia, la ética o nuestra manera de relacionarnos, vamos a tener los mismos problemas vayamos donde vayamos.

Cristina Fernández Pintado: Yo al cambio de sistema diría que no. Es evidente que estamos viviendo un desastre, pero sí creo que deberíamos plantearnos que, si parece que ningún sistema funciona, tenemos que seguir buscando y abrir nuevas posibilidades. Ahora bien, yo soy urbanita. Lo digo aquí y ahora, aunque parezca que no por las dos películas que he hecho últimamente, que por alguna razón me llevan al mundo rural. (ríe). Pero yo irme a una montaña aislada, ni de broma. Lo probaría, eso sí, pero después volvería a la ciudad. De vez en cuando no está de más tenerla cerca.

COMOexplicARTE: ¿Qué habéis aprendido o con qué os quedáis después de hacer Eixam?

Cristina Fernández Pintado: Con lo maravilloso que es seguir haciéndose preguntas. Es una película que plantea muchísimas y a veces se nos olvida preguntarnos cosas porque vamos a demasiada velocidad. Y hacerse preguntas resulta incómodo, pero creo que esa incomodidad es necesaria. Yo me he hecho muchas preguntas desde que empecé a leer el guion hasta ahora, al verla con el espectador, y eso es fantástico.

Pablo Molinero: Yo me quedo con cuestionarnos las decisiones de los personajes. No creo que sea una película dogmática en la que alguien lo hace mal y otro tiene razón. Todos tienen sus motivos. Hay algo en ella que te lleva a pensar en la complejidad de nosotros como individuos y en nuestra relación con los demás.

*Entrevista realizada junto a Carlos de Latidos por el cine

Gemma Ribera

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