REVIEW: “Contratiempo” de Oriol Paulo, un misterioso juego con sorpresas insinuadas

contratiempo

CINE – ESPAÑA – CRÍTICA

La pasión de Oriol Paulo por construir misteriosos juegos audiovisuales y ponerlos uno a uno sobre la mesa -o mejor dicho, en la pantalla-, con el fin de generar dudas acerca de la lógica y la verdad de la trama al espectador, es más que evidente. Ya como guionista de la película Secuestro (2016), invitó a la audiencia a anticiparse a la jugada que proponía la directora Mar Tarragona. La primera partida que Paulo jugó como director fue el thriller El cuerpo (2012), y ahora, este viernes 6 de enero, ha estrenado Contratiempo, un largometraje del mismo género que precisamente cuenta con el mismo reparto, la misma mecánica y también la misma intención: desafiar a la mente de la audiencia con un aparente factor sorpresa que se insinúa demasiado. Es otro juego más.

Todas las películas se basan en un viaje, el cual ya sea interior, exterior o de ambas partes, se va desvelando poco a poco e hilando con las distintas subtramas, justo hasta que el guion traza una linea inesperada al llegar al clímax. Ahí es donde entran en escena las sorpresas, que en el cine normalmente son de agradecer porque te desconciertan y te llevan por otro camino, una vía rápida que provoca todo tipo de emociones y resuelve en un álgido final todas tus dudas. Para lograr ese agradable efecto, los giros de guion suelen ser buenos aliados, pero todo en exceso es malo, y en ocasiones pueden dar el efecto contrario. Eso ocurre en Contratiempo porque es una cinta donde, llegando al final -muy previsible e insinuado, por cierto- el hilo inicial del que hablábamos se sale de la linea y se enreda hasta formar un ovillo que solo gira sobre si mismo y no tiene salida. Es una cinta divertida, eso sí, pero como espectador, es decepcionante porque no solo juegan contigo, sino que juegan contra ti.

Quizá el suspense que plantea Paulo pueda entenderse en papel, pero desde nuestro punto de vista, consideramos que no lo ha sabido trasladar como es debido a la gran pantalla. No obstante, el arranque del film está bien y despierta un cierto interés. En el ámbito visual y estético, esta especie de “Cluedo” comienza con un color de las imágenes típico de una película policíaca de estilo norteamericano y un saber estar de los personajes que posiciona en buen lugar a los actores. Incluso a nivel narrativo hay seriedad y potencia en los diálogos, pero el relato va perdiendo credibilidad de forma rápida y se aleja cada vez más del clásico cine de Hitchcock que el director toma como inspiración. Si El cuerpo ya era artificiosa, ésta resulta igual o aun más forzosa, por muchas capas que tenga.

Mario Casas se enfrenta a su papel más difícil al ponerse en la piel de Adrian Doria. Él es un empresario reconocido que está casado y con una hija, por lo que aparentemente goza de una vida completa. Sin embargo, no todo es lo que parece, ya que nada más empezar lo vemos en una habitación de hotel frente al cadáver de su esposa Laura (Bárbara Lennie). Tras ser acusado del crimen, decide contratar los servicios de la abogada Virginia Goodman (Ana Waneger) para librarse de la cárcel, pero cuando el magistral José Coronado aparece interpretando a un nuevo testigo de cargo que quiere desmontar la estrategia de defensa, las cosas se complican y las incógnitas nacen. El reparto principal lo completan Paco Tous y Francesc Orella, pero poco más hay que contar…

  • ¿Por qué verla?

Es un thriller entretenido donde director y guionista son la misma persona, y eso se nota. Del reparto destaca Mario Casas, a quien, después de Toro (2016), sigue pareciendo curioso ver fuera de su registro habitual. Técnicamente, la fotografía y el uso de flashbacks cuadran con una película de este estilo, y, de igual modo, la banda sonora de Fernando Velaquez es la adecuada para exaltar a la audiencia en los momentos clave. Aunque en conjunto resulte un film un tanto ilógico, os proponemos un consejo para disfrutar mejor su visionado: no pararse a reflexionar demasiado sobre lo que va sucediendo. Es mejor dejarse llevar y, de cara al delirante final, no pensar en nada de lo que has visto anteriormente. En este caso, de poco vale preguntarse quién es el culpable y quién el inocente, o simplemente quién tiene la razón.

Valoración: ✮✮

Texto: Gemma Ribera
© COMOexplicARTE

Aquí el trailer:

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