REVIEW: ‘L’Oncle Vània’ de Chéjov en el Teatre Lliure, con dirección internacional e intérpretes de renombre

TEATRO – BARCELONA – CRÍTICA

El director lituano Oskaras Korsunovas dirige L’oncle Vània de Chéjov con un reparto catalán. Curiosa mezcla, ¿verdad? Pues la obra, que se estrenó en la pasada edición del festival Temporada Alta, ha llegado al Teatre Lliure y tiene críticas de todo tipo. Es fiel a la versión rusa publicada el año 1899, pero hay ciertos puntos en los que difiere.

Siguiendo la trama original, cuando el profesor Serebriákov (Lluís Marco) y su joven segunda esposa Elena (Raquel Ferri) regresan a la finca familiar, el hermano de la primera mujer, Iván L’Oncle Vània a quien da vida Julio Manrique) y la sobrina Sonia (Júlia Truyol) ven como sus vidas se trastornan. El profesor propone vender la casa para comprar una segunda residencia de verano, y esta decisión hace enfadar a Vània.

“Lo que hace falta es trabajar”, comentan en varias escenas. Falta preguntarse y resolver las dudas: ¿Para quién, para qué? Lo deberían contar los propios personajes, pero dado que la construcción de algunos de ellos prescinde del tono y de la intensidad emocional requerida, no resultan creíbles. Falta conexión entre las distintas parejas si lo que intentan es enseñarnos una serie de enredos amorosos por debajo de la trama principal. De la misma forma que también sería conveniente reducir las distancias a la hora de interactuar entre ellos.

Es una lástima porque grandes talentos como Raquel Ferri, Anna Güell, Julio Manrique, Kaspar Bindeman o Carme Sansa no brillan con esa calidad interpretativa a la que nos tienen acostumbrados. Los personajes de Ivan Benet, Lluís Marco y Júlia Truyol son quizá los más acertados.

La escenografía está bien planteada. Hay dos espacios divididos por una gran y translúcida mampara corredora, la cual obliga a los actores y actrices a utilizar micrófono. En el interior, vemos el comedor de la granja con sillas, una mesa, comida y mucho vodka. En el exterior, el patio donde los personajes van desfilando para dirigirse al público y romper así la cuarta pared.

Aun así, ¿Qué necesidad hay de incorporar elementos de la época moderna como un teléfono móvil o una guitarra eléctrica? ¿De qué sirve introducir tanta comicidad y tanta música repetitiva? Entendemos la voluntad de adelantar la obra a nuestro tiempo; pero lo único que consiguen de esta forma es alejarnos de la versión original de Chéjov.

¿Por qué verla?

Puede que tres horas de función sean demasiadas, pero hay que procurar entrar dentro de este universo paralelo que nos presenta Korsunovas. L’Oncle Vània atrapa porque se representa en grandes teatros, con dirección internacional e intérpretes de renombre. Claramente, si vas sin expectativas ni prejuicios te gustará más.

Información y entradas

Valoración: ✮✮

Texto: Gemma Ribera
© COMOexplicARTE

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