CRÓNICA: Pablo López convierte Les Nits d’Occident en un viaje de emociones entre piano, voz y confidencias

MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA

La cita con Pablo López en Les Nits d’Occident anoche dejó claro por qué cada una de sus giras consigue agotar entradas allá donde pasa. El artista malagueño ofreció un concierto intenso y cercano en los Jardines del Palacio de Pedralbes, combinando momentos de absoluta intimidad con otros de pura celebración colectiva en un repertorio que recorrió buena parte de su trayectoria.

El inicio no pudo ser más sobrio. Solo él, su piano y una atmósfera que invitaba a escuchar cada palabra. Con El Gato, una canción poco habitual en sus directos y perteneciente a su álbum Camino, fuego y libertad (2017), sorprendió a los asistentes desde los primeros minutos. La elección del tema fue recibida con una cálida ovación y marcó el tono de una noche en la que las sorpresas fueron constantes.

Poco a poco se incorporó la banda y el concierto fue ganando fuerza sin perder esa cercanía que caracteriza a Pablo López. Sonaron temas como El niño del espacio, La niña de la linterna, Me voy a escapar, Lo saben mis zapatos, La libertad o Te espero aquí, alternando momentos de delicadeza con otros de mayor intensidad. Entre canción y canción, el artista volvió a conectar con el público con ese estilo tan suyo, mezclando reflexiones improvisadas, sentido del humor y conversaciones espontáneas que hacen que cada concierto sea diferente.

La energía llegó con canciones como Quasi, VI o Tu enemigo, que levantaron a buena parte del público de sus asientos y transformaron el auditorio en un gran coro colectivo. Pero si hubo un instante especialmente conmovedor fue la interpretación de El Patio prácticamente a capela. Sin apenas acompañamiento, la voz de Pablo López y el silencio absoluto de los Jardines de Pedralbes bastaron para crear uno de esos momentos que difícilmente se olvidan.

El tramo final mantuvo la intensidad emocional con El abrazo más grande de todos los tiempos, El mundo y una despedida protagonizada por Suplicando, poniendo el broche a una actuación en la que el artista volvió a demostrar que su mayor virtud no reside únicamente en la calidad de sus composiciones, sino en la capacidad de convertir cada concierto en una experiencia profundamente humana.

Gemma Ribera

Fotos: Xènia Gabernet > © COMOexplicARTE

 

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