MÚSICA – BARCELONA – CRÓNICA
El cierre de Les Nits d’Occident tuvo sabor cubano. Gente de Zona llegó a los Jardines del Palau de Pedralbes dispuesto a montar una fiesta de principio a fin y el público, entregado desde el primer minuto, respondió sin dudar ni un segundo. No hizo falta esperar demasiado para comprobarlo: Bailando fue la encargada de abrir la noche y, desde ese instante, el festival cambió de latitud.
Alexander Delgado y Randy Malcolm aparecieron acompañados por una banda que elevó el espectáculo muy por encima del formato habitual de un concierto de música urbana. Las percusiones fueron el auténtico corazón del directo, aportando una potencia y una riqueza sonora que impregnó cada tema de ese sabor caribeño tan característico del dúo. A ello se sumó una sección de metales impecable y un cuerpo de bailarines que, lejos de limitarse a acompañar, terminó contagiando su energía a un público que apenas permaneció sentado.
La respuesta de los asistentes fue constante durante toda la actuación. Entre el público predominaban los cubanos residentes en Barcelona, que vivieron el concierto como sintiéndose en casa, coreando las canciones y disfrutando como los que más. El repertorio fue un recorrido por algunos de los mayores himnos de la carrera del dúo, con temas como Algo Contigo, La Mala y La Buena, Si No Vuelves, Quédate Conmigo, Ni Tú Ni Yo, Traidores, Tú y Yo, Yo Quiero, 3 A.M., Háblame de Miami, Muchacha o Se Trata. También hubo espacio para presentar su etapa más reciente con Se le pasa e Isla Viva, demostrando que siguen ampliando su repertorio sin perder la esencia que los convirtió en referentes de la música urbana cubana.
Más allá de las canciones, uno de los grandes aciertos del concierto fue la conexión permanente con el público. Alexander Delgado y Randy Malcolm improvisaron entre tema y tema, bromearon con los asistentes y agradecieron en numerosas ocasiones el cariño recibido en Barcelona, asegurando incluso que podrían quedarse a vivir en la ciudad. Esa cercanía hizo que el espectáculo se sintiera todavía más espontáneo y humano.
Uno de los momentos más inesperados de la noche llegó cuando incorporaron La Macarena al repertorio. Bastaron los primeros compases para que todo el recinto, independientemente de la edad, comenzara a seguir la conocida coreografía. Fue uno de esos guiños que terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más divertidas de la velada.
Visualmente, el espectáculo tampoco dio respiro. Los bailarines aportaron dinamismo en cada bloque del concierto y, junto con el equilibrio entre ritmos urbanos, salsa y sonoridades latinas, el resultado fue un directo muy orgánico y lleno de matices. Casi dos horas después, La Gozadera puso el broche perfecto a una noche en la que nadie parecía tener intención de marcharse. Todo el recinto terminó cantando y bailando uno de los mayores éxitos de Gente de Zona.
Gemma Ribera
Fotos: José Irun > © COMOexplicARTE
