REVIEW #CINE: ‘La bola negra’, desenterrar las historias que el miedo enterró

No es casualidad que una película sobre memoria, deseo y silencio llegue rodeada de reconocimientos. Tras “Hay demasiadas historias de amor enterradas en los campos”. Me quedo con esta frase de La bola negra porque, de alguna manera, contiene toda la película. Y porque resume también lo que Javier Ambrossi y Javier Calvo se proponen hacer en su segundo largometraje: rescatar del olvido historias que durante décadas no pudieron contarse, amores que tuvieron que esconderse y vidas marcadas por el miedo a ser quienes eran.

estrenarse en la Sección Oficial a Competición de Cannes, donde los Javis recibieron el premio a Mejor Dirección, La bola negra ha sumado también el Premio del Público del Festival de Toronto y ha sido elegida por la Academia de Cine para representar a España en los Oscar 2027 en la categoría de Mejor Película Internacional. Todavía queda el último paso hasta conocer las nominaciones definitivas, pero el recorrido internacional de la película ya es parte de su historia.

La obra parte de las cuatro páginas que Federico García Lorca dejó escritas de una obra inacabada con este mismo título. A partir de ahí, Ambrossi y Calvo, junto a Alberto Conejero, construyen una historia que atraviesa tres épocas y varias generaciones. En 1932 conocemos a Carlos (Milo Quifes), un joven homosexual rechazado en un casino granadino. Cinco años después, en plena Guerra Civil, aparece Sebastián (Guitarricadelafuente), un soldado encargado de custodiar a Rafael Rodríguez Rapún (Miguel Bernardeau), compañero sentimental de Lorca y secretario de La Barraca. Y en 2017, Alberto (Carlos González), un historiador que, tras la muerte de su abuelo, viaja a Cantabria para descubrir un secreto familiar que terminará conectándole con todo lo ocurrido décadas atrás.

Una de las mayores virtudes de la película está precisamente en cómo conecta estas tres historias. Los Javis no explican todo desde el principio: dejan pistas, recuperan símbolos y permiten que situaciones y personajes adquieran nuevos significados a medida que avanzamos. La estructura exige atención, pero recompensa cuando las piezas empiezan a encajar.

Especialmente poderosa resulta la relación entre Sebastián y Rafael. Dos hombres situados en lados opuestos de una guerra que no han elegido de la misma manera y que, precisamente en medio de la violencia, encuentran un espacio para el deseo y la intimidad. Sebastián es un muchacho arrastrado por las circunstancias; Rafael, herido y bajo su vigilancia, representa una posibilidad que no encaja con el mundo que les rodea. Entre ambos nace una relación que convierte la guerra en el escenario de algo tan sencillo y tan peligroso como poder sentirse libre.

Guitarricadelafuente afronta un debut cinematográfico exigente y lo hace desde la contención, mientras Miguel Bernardeau construye un Rafael vulnerable y consciente de todo lo que está en juego. El reparto se completa con intérpretes como Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Natalia de Molina, Daniel Ibáñez, Julio Torres, María Morales, Mona Martínez, Antonio Dechent y Lorenzo Zurzolo. Y junto a ellos aparecen dos nombres internacionales: Penélope Cruz, como Nené Romero, y Glenn Close, como Isabelle Durand. Sus personajes forman parte de la trama contemporánea y amplían ese juego de conexiones entre pasado y presente.

La película bebe directamente de La piedra oscura, de Alberto Conejero, sobre los últimos momentos de Rafael Rodríguez Rapún, y utiliza a Lorca como punto de partida sin convertir La bola negra en una biografía del poeta. Lorca está presente como referencia, como sombra y como origen, pero los Javis utilizan su universo para hablar de algo mucho más amplio: todas esas vidas que pudieron quedar fuera de la historia oficial. Ahí está una de las claves de la película. La bola negra habla de memoria histórica, pero también de memoria queer. De quienes tuvieron que esconderse, de relaciones que no pudieron nombrarse y de generaciones que heredaron silencios sin saber exactamente de dónde procedían.

Y todo ello está contado con una enorme personalidad visual. La fotografía de Gris Jordana, rodada en 35 mm, convierte los paisajes, los interiores, los cuerpos y la nieve en parte del relato. Las localizaciones reales —entre Castilla y León, Cantabria, Andalucía y Madrid— refuerzan además la recreación de cada época y hacen especialmente potente el contraste entre la intimidad de los personajes y la dimensión de las escenas de guerra.

La música termina de llevar algunas de esas imágenes directamente a la emoción. Guitarricadelafuente no solo interpreta a Sebastián sino que pone voz a La nieve, canción compuesta junto a Raül Refree, responsable también de la banda sonora. Judeline se suma igualmente al universo musical de la película. Pero es especialmente La nieve la que se funde con las imágenes en uno de los momentos más emocionantes del tramo final. Los paisajes nevados adquieren entonces una belleza hipnótica y, por momentos, resulta difícil separar la canción de lo que estamos viendo. La emoción queda a flor de piel.

Como en otros trabajos de los Javis —de La llamada a Veneno o La Mesías— vuelven a aparecer la identidad, la familia, la exclusión, la religión y el deseo. Pero aquí todo adquiere una escala mayor. Sus 157 minutos tampoco esconden la ambición. Hay momentos de enorme belleza y otros más oníricos; decisiones visuales que pueden resultar excesivas y escenas que quizá podrían haberse recortado. Pero La bola negra no parece interesada en ser una película pequeña ni contenida. Quiere hablar de una guerra, de varias generaciones, de Lorca, de secretos familiares, de amor y de memoria. Y en esa ambición está también buena parte de su personalidad.

Porque debajo de todo el despliegue permanece una historia profundamente humana. Alberto no está solamente investigando el pasado de su abuelo, sino que está descubriendo una parte de sí mismo. Y nosotros entendemos que la memoria no se transmite únicamente a través de los apellidos. También heredamos silencios, miedos, secretos y ganas de vivir en libertad.

¿Por qué verla?

Valoración: ★★★★★

Texto: Gemma Ribera

© COMOexplicARTE

Aquí el tráiler:

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