CINE – NACIONAL – ENTREVISTA
El próximo 30 de octubre llega a los cines Karateka, la película dirigida por Aritz Moreno y protagonizada por Andrea Ros que lleva a la gran pantalla la historia de Sandra Sánchez, una de las grandes figuras del kárate mundial. Más allá de sus logros deportivos, el filme se adentra en el esfuerzo, la perseverancia y los obstáculos que marcaron su trayectoria hasta alcanzar la cima. Conversamos con ellos sobre deporte, vocación y la importancia de no renunciar a los propios sueños.
COMOexplicARTE: Aritz, ¿hubo algún momento de la vida de Sandra que te hiciera pensar que ahí había una película?
Aritz Moreno: Fue, sobre todo, la visión general de una vida tan variada, con tantos elementos que parecían propios de una película. Además, tenía algo de aventura, un género que me apetecía mucho explorar. Pero, si tuviera que quedarme con algo, sería la rivalidad con su máxima contrincante japonesa. Para mí eso fue determinante. Ahí pensé que tenía que contar esa historia. No había visto muchas veces una rivalidad entendida de esa manera, desde la admiración mutua e incluso la amistad. Creo que eso es lo que hace que la película sea tan especial.
COMOexplicARTE: Andrea, tu preparación física tuvo que ser muy exigente, pero me interesa también el componente psicológico. ¿Qué fue más difícil: aprender a moverte como una karateka de élite o controlar la mentalidad de alguien que lleva toda la vida luchando por un sueño?
Andrea Ros: Creo que las dos cosas. Fui pasando de una a otra según el momento del proceso. Fueron dieciséis meses de entrenamiento, así que durante esa etapa el reto era, sobre todo, físico. Pero, cuando empezamos a rodar, apareció la otra dificultad que es contar todo lo que vive Sandra, porque hay muchas cosas que duelen muchísimo.
COMOexplicARTE: Hablando de ese dolor, ¿Hubo algún episodio de la vida de Sandra que te marcara especialmente?
Andrea Ros: Para mí, uno de los momentos más difíciles y dolorosos fue la escena relacionada con la agresión grupal que sufrió Sandra, algo que ella misma ha contado públicamente. Esa escena me marcó. Fue una jornada nocturna muy intensa, en mitad del bosque, con muchas horas de rodaje y todo el equipo cansado. Cuando llegó el momento de grabar el último plano eran las cinco de la mañana. Estábamos en un lugar completamente oscuro y yo tenía que escapar de allí y entrar en el coche, que representaba un lugar seguro. Pensé en todas las mujeres que han vivido una situación así, especialmente en aquellas que no pueden contarlo. Fue el momento más difícil del rodaje. De hecho, era incapaz de grabar ese último plano. Todo el equipo estaba esperando a que entrara corriendo en el coche, pero yo fui hasta el coche donde estaba Aritz, le abrí la puerta y le dije: “Tengo miedo”.
COMOexplicARTE: ¿Qué fue lo primero que quisiste preguntarle a Sandra cuando la conociste?
Andrea Ros: Tardé bastante en hacerle preguntas. Al principio, me limité a observarla. Cuando finalmente supe qué quería preguntarle, me interesó saber qué había pensado justo antes de salir al tatami en la final de los JJ.OO de Tokyo 2020. Su respuesta me dio una clave para entender quién es. Me dijo: “Yo pensé que más de lo que había entrenado no podía entrenar”. Así que, si ganaba, genial; y, si no, no sería por ella. Creo que esa respuesta define a Sandra en esencia. Así que pienso que hice una buena pregunta.
COMOexplicARTE: Aritz, si miramos tu filmografía, de Ventajas de viajar en tren a Moscas y ahora Karateka, parece que has pasado de explorar los rincones más oscuros del ser humano a contar una historia profundamente luminosa. ¿Es un cambio consciente?
Aritz Moreno: No creo que haya un punto de conexión evidente entre mis peliculas, pero sí es una decisión consciente. Normalmente intento que el siguiente proyecto sea lo más opuesto posible al anterior, ya sea formalmente o en otros aspectos. Recuerdo que, después de hacer Bucle, un corto de un minuto con veintitrés planos, planteado como un ejercicio de montaje, hice otro en plano secuencia, así que ya ves. También quería comprobar si era capaz de emocionar y de hacer una película que le gustara a mi madre (ríe). Las dos anteriores no las recomienda bajo ningún concepto a nadie. Sé que puedo hacer ese tipo de cine y seguramente volveré a él pronto, porque es lo que me gusta. Pero quería probar si podía contar una historia emocionante. La historia de Sandra era una base extraordinaria, así que sí, fue una decisión consciente.
COMOexplicARTE: La trayectoria de Sandra está muy ligada a Jesús del Moral, su entrenador y pareja. ¿Cómo abordasteis esa relación sin restar protagonismo a la carrera profesional de Sandra?
Aritz Moreno: Creo que fue la propia Sandra quien nos marcó el camino. Desde que contacté con ella para hacer la película, me dijo que tenía que ser una historia de los dos. Ella no habría conseguido lo que consiguió sin él, y él tampoco habría llegado hasta donde llegó sin ella. El reto, desde la dirección y la puesta en escena, era equilibrar sus puntos de vista y decidir quién tenía más protagonismo en cada momento. Pero me resultaba muy estimulante. Por ejemplo, para mí, el viaje a Taiwán está contado desde el punto de vista de Jesús, mientras que el de Japón lo está desde el de Sandra. Jesús es un genio en su campo y está buscando el kata perdido; mientras que Sandra es una apasionada de Japón y allí conoce al sensei que le cambia la vida por completo. Ocurrió así, y eso facilitó mucho el trabajo.
Andrea Ros: Yo no los entiendo por separado. Son un binomio. Sandra está donde está porque Jesús está detrás, y viceversa. Jesús puede volverse así de loco y buscar la perfección porque tiene delante a una persona inagotable. Por mucho que le pidas a Sandra, va a seguir entrenando y esforzándose. Siempre los he entendido como un equipo.
COMOexplicARTE: La película también cuenta una historia de amor construida desde la admiración, la complicidad y una exigencia compartida. Andrea, ¿cómo trabajaste con Patrick Criado esa relación para transmitir tanto la dimensión sentimental como la deportiva?
Andrea Ros: Patrick Criado y yo hemos trabajado desde esa misma perspectiva que os comentaba. Creo que hemos conseguido que la película cuente la historia de los dos, no solamente la de Sandra. La suerte que hemos tenido es que hemos pasado mucho tiempo con ellos. Eso nos ha permitido observarlos muchísimo. Creo que cada uno hizo ese trabajo de observación por separado y que, al juntarnos, todo encajó de forma natural. Tener al lado a Patrick es una de las cosas más fáciles que me han pasado en la vida, precisamente porque es un actor que trabaja: se pone delante de ti y te mira. Si tú lo haces de la misma manera, os encontráis.
COMOexplicARTE: ¿Cómo se recrea una competición real cuando el espectador ya conoce el resultado? ¿Dónde se encuentra la tensión dramática?
Aritz Moreno: Contando todo lo que rodea al resultado. No me interesaba tanto narrar la historia de alguien que gana una medalla como todo lo que hay detrás. Hemos tenido la suerte de que Sandra y Jesús han estado implicados desde el primer momento, incluso desde la primera versión del guion. Cada detalle que nos contaban sobre aquella competición era oro puro. A ninguno de los guionistas se nos habrían ocurrido algunas de esas cosas, como el cambio de normas a última hora para beneficiar a Japón, que ocurrió realmente. También es real la frase que Sandra dice antes de salir al tatami. Y la final olímpica se celebró el día de su aniversario de boda. Además, tuvo lugar en un estadio vacío por la pandemia. La realidad era tan delirante que nuestro trabajo consistía, sobre todo, en mantenernos lo más cerca posible de ella.
COMOexplicARTE: En la final olímpica elegiste rodar el kata en un plano secuencia, sin cortes. ¿Por qué querías reservar ese momento para mostrar por primera vez un kata completo?
Aritz Moreno: Yo tenía muy claro, sobre todo en el aspecto técnico, que quería rodar el kata de la final olímpica del tirón, en un plano secuencia y sin cortes. Para mí, ese era el momento de mostrar el kárate de Sandra. La película está construida para que vayamos viendo pequeños fragmentos de kárate a lo largo de la historia, sin mostrar un kata completo hasta llegar a ese instante. Además, trabajamos el sonido para que todo luciera como debía. Supongo que es mi vena vasca (bromea). Pensé “tengo delante de la cámara a una de las mejores karatekas de la historia y mi trabajo consiste en intervenir lo menos posible. Pongo la cámara y dejo que ella haga el resto”.
COMOexplicARTE: Precisamente, el sonido es un aspecto crucial de la película. ¿Cómo lo habéis trabajado?
Aritz Moreno: Antes de hacer esta película no tenía ni idea de kárate. La primera vez que conocí a Sandra fui a visitarla a su casa y me hizo una demostración delante de mí. Lo que más me impactó en aquel momento fue el sonido. Desde entonces tuve claro que teníamos que trabajarlo de una manera muy especial. Es fundamental para contar la historia y, además, durante el proceso aprendí que no todos los karatekas suenan igual. Creo que nadie suena como Sandra. Por eso ha sido un trabajo muy riguroso y hemos querido homenajear a los karatekas. Las respiraciones y los sonidos de Sandra y de Jesús en la película son reales. Las grabamos aparte y las introducimos para que ellos estuvieran dentro del proyecto de alguna forma.
COMOexplicARTE: Sandra representa la perseverancia, pero también la capacidad de reinventarse cuando parece que las oportunidades se agotan. Después de convivir tanto tiempo con su historia, ¿habéis incorporado algo de su filosofía a vuestra manera de entender el cine o la vida?
Aritz Moreno: (Muestra su teléfono móvil). Esto empezó en 2022, cuando me fui a Buenos Aires a rodar Moscas. Estábamos empezando a escribir la primera versión del guion y fue una etapa bastante complicada a nivel personal. Durante ese proceso me puse como fondo de pantalla una imagen del Inoue real con la frase “smile and relax”. Cada mensaje de WhatsApp que recibía suponía un problema; era una época infernal. Así que, cada vez que llegaba un mensaje y se encendía la pantalla, lo primero que leía era eso. Parece una tontería, pero fue como una gota malaya; primero leía esas palabras y después abría los mensajes. He acabado incorporándolo a mi filosofía de vida al cien por cien.
Andrea Ros: Al conocer a Sandra, he descubierto a alguien que se parece a mí en algunos aspectos. Su manera de no rendirse es algo que reconozco en mi forma de estar en el mundo, no solo en mi trabajo, sino también en esa idea de creer en algo y no dejar de intentarlo hasta conseguirlo. Ha sido muy bonito encontrar a alguien que piensa como yo y que me reafirma en que es posible, porque ella ha conseguido llegar adonde quería. Me llevo su compromiso, su disciplina, su amor y su empatía.
COMOexplicARTE: ¿Qué os gustaría que se llevara una niña que sueña con dedicarse al deporte después de ver la película?
Andrea Ros: Que el mundo también le pertenece. Creo que a las niñas se les está diciendo constantemente que no, que el mundo no es suyo, que no caben. Y eso empieza desde la forma en que las vestimos. Una niña con un vestido, por ejemplo, no puede tirarse por el tobogán porque se le pega a la piel y eso parece que no está bien. Me gustaría que las niñas y las chicas jóvenes que vieran la película entendieran que tienen que dejar de pedir perdón y permiso, y que el mundo les pertenece tanto como a sus compañeros. Ojalá no duden de sí mismas y no tengan que enfrentarse a una federación como la que se encontró Sandra.
Aritz Moreno: Eso es.
*Entrevista realizada junto a Carlos de Latidos por el cine
Gemma Ribera
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