REVIEW: “Scaramouche, el musical”, un combate revolucionario

TEATRO – ESPAÑA – CRITICA

Muchos de nosotros estábamos expectantes con la nueva creación de Dagoll Dagom. Han sido muchos meses llenos de ensayos y promoción hasta que, por fin, el pasado 23 de septiembre se estrenó públicamente Scaramouche, el musical en el Teatre Victòria de Barcelona. Tras la interesantísima rueda de prensa que se hizo hace un mes, fuimos a ver la obra con unas expectativas dignas y altas. Teníamos miedo de las comparaciones con Mar i Cel, o que no cumpliese lo que nos habían prometido… pero tras los aplausos, nosotros queríamos más y más: las expectativas se cumplieron sobradamente.

La producción ejecutiva de esta nueva comedia musical de aventuras la lleva Anna Rosa Cisquella, y Joan Vives se encarga de la dirección musical. Él fue quien creó las letras junto al encargado del texto y la dirección de la obra Joan Luis Bozzo y el intérprete David Pintó. Todo el equipo ha trabajado duro para construir un proyecto de creación propia distinto a los anteriores y a lo que habitualmente se ve en los escenarios teatrales.

A parte de la trama, que ya por si sola es llamativa al enseñar el proceso de cambio tan necesario por el cual lucharon los ciudadanos franceses en el año 1789, movilizándose contra la nobleza autoritaria en plena revolución, queremos destacar a los actores, que realmente lucen los trajes con descaro y recrean las situaciones de forma muy realista.

Scaramouche lo forman un maravilloso elenco, versátiles y profesionales. Algunos de ellos participaron ya en Mar i Cel, y nuestra duda era verlos en un ambiente más cómico.  Actores como Ana San Martín (Blanca en Mar i Cel) o Toni Viñals (Ferran en Mar i Cel) nos han hecho olvidar su personaje dramático en la anterior obra y a través de su actuación y su voz nos han transportado a esos personajes protagonistas tan cómicos e heroicos que son Olympia y Scaramouche. Y no olvidemos a Mireia Mambo como Camilla o Clara Moraleda como Fanny, dos actrices con talento y un gran futuro.

Para dar vida a estos intensos personajes no solo necesitamos actores de esta talla, sino un gran equipo técnico detrás. El diseño de vestuario y de maquillaje es fascinante y los cambios de attrezzo son también espectaculares. Los vestidos son tan exquisitos que se pueden equiparar con el vestuario utilizado en cualquier producción del West End o Broadway como El fantasma de la ópera. Su elaboración, su colorido y su realismo histórico ayuda al espectador a entrar aún más en la historia.

No podemos olvidar del gran trabajo musical de Albert Guinovart. Las canciones tienen un estilo Sondheim, con melodías rápidas y diálogos musicalizados. Quizá no sean canciones pegadizas como las de musicales como el clásico Mamma Mia, pero aquellos que saben apreciar todo tipo de musicales les parecerá una delicia oírlas.

Es otra obra impresionante de Dagoll Dagom que en un contexto de revuelta muestra a un pueblo defensor de sus derechos, incluyendo al héroe enmascarado que aparentemente parece un enemigo. Nos transporta plenamente a la Revolución Francesa y porque cuando se termina, tienes ganas de más y más ¡y más!

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Valoración: ✮✮✮

Texto: Maria Peñascal
© COMOexplicARTE

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