REVIEW: ‘El árbol de la sangre’ de Julio Medem, dos historias paralelas enlazadas

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CINE – ESPAÑA – CRÍTICA

El cine de Julio Medem no se parece a nada. Es único, pretencioso a la par que emotivo, sensible, meticuloso. El director de peliculas como Ma ma (2015) estrena este 31 de noviembre un nuevo drama: El árbol de la sangre. Se trata de un relato que cobra vida a partir del enlace de dos historias individuales. La escritura de unas memorias. Parece que los hallazgos del pasado y las tormentas del presente han unido dos familias, pero para comprobarlo es necesario escarbar en las profundidades de la madre Tierra.

La acción transcurre en un caserío perdido en un monte del País Vasco. Allí se refugian Marc (Álvaro Cervantes) y Rebeca (Úrsula Corberó), la pareja protagonista que busca (re)descubrir el árbol geneológico que les ha llevado a estar juntos. Las primeras líneas de la historia les llevan hacia un camino de rosas, pero a medida que van apareciendo en sus mentes y en pantalla sus progenitores, sus abuelos y seres cercanos a la familia, a cada golpe de tecla el camino resulta más oscuro.

El paisaje que divisan desde la ventana del salón de la casa está cubierto en primer plano por un enorme árbol. El del título, sí. Un elemento legendario que les protege y que Medem utiliza gráficamente como el “símbolo maestro” que les hace de guía. Los dos protagonistas comparten sangre vasca, catalana y andaluza. De eso se da cuenta el espectador conforme va avanzando un inteligente juego temporal que incluso llega a mezclar personajes de distintas épocas en una misma escena.

Todo funciona y conecta a la perfección hasta que Marc y Rebeca abandonan ese inmenso valle. Habían pactado desde el momento en que encienden el ordenador para ponerse a redactar que no iban a entrar en política y que se contarían siempre la verdad el uno al otro. Es justo el hecho de no esconder secretos lo que da un giro a la trama. Salen al exterior y el imaginario de Medem -guionista al mismo tiempo que director- se expande y comienza a subirse por las ramas, nunca mejor dicho.

A la sombra de esa planta de tronco leñoso y hojas que bailan al son del viento se suman la presencia de peligrosos animales como toros y vacas y el poder de la Luna llena. Ya no son solo los misterios de sus antepasados los que dificultan la reconstrucción de la historia familiar. A mitad de metraje, los temas que dan pie a la historia de amor que en teoria preside la pelicula pasan de ser “sexo, drogas y rock’n’roll” a otros más realistas, delicados y dramáticos: Robo de órganos, la mafia georgiana, la emigración o los niños de Rusia de la Guerra Civil.

Cervantes y Corberó son las voces comentaristas. Con su mirada transparente consiguen hacer de una absoluta ficción una realidad. Consiguen que el espectador crea y confíe en lo que dicen. Dado que van de la mano, ambos tardan poco tiempo en convertirse en narradores internos protagonistas de su propia historia. Ellos actúan de forma magistral con la intensidad que el film requiere, ni más ni menos, aunque cabe destacar especialmente la evolución favorable del personaje de Marc en el tercer acto.

Por este bosque plagado de actores también se pasean Najwa Nimri María Molins, dos mujeres con una expresividad desgarradora -para mi gusto las mejores interpretaciones secundarias-; Daniel Grao,Joaquín Furriel y Patricia López, los tres con una actitud inmejorable; y rostros veteranos del cine español como Ángela Molina, Josep Maria Pou o Emilio Gutiérrez Caba que animan aun más al conjunto.

  • ¿Por qué verla?

Marc y Rebeca persiguen la verdad pero, sin quererlo, son aturdidos por las mentiras de sus padres y de sus abuelos. En una pelicula de más de dos horas es inevitable que en determinados momentos el texto tienda a descarrilar, más aun si es un melodrama ambientado en las montañas (muy bien fotografiadas, por cierto). En este caso, por suerte, no llega a caer en picado. El árbol de la sangre saca a la luz la parte más visceral del ser humano. El lado más animal, tanto para lo bueno como para lo malo. No deja de ser un retrato de una España joven y revuelta, romántica y salvaje. Medem sabe cómo tocar la fibra.

Valoración: ✮✮✮✮

Texto: Gemma Ribera
© COMOexplicARTE

Aquí el trailer:

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